Salvar la parcela de los muertos

Barajan comprar el terreno mediante una colecta popular para impedir el destrozo de tumbas vacceas del siglo IV a. c. La Plataforma Pro Pintia pide a la Junta que libre del arado dos hectáreas de la necrópolis de Las Ruedas

JESÚS BOMBÍNVALLADOLID.
Salvar la parcela de los muertos

A la desesperada. Con la intervención de las administraciones o con la buena voluntad de los ciudadanos concernidos por la conservación de su patrimonio. La Plataforma Ciudadana Pro Pintia está dispuesta a promover una cuestación popular para reunir los entre 12.000 y 18.000 euros que costaría adquirir a un particular la parcela de poco más de dos hectáreas ubicada en la necrópolis de Las Ruedas. El fin no es otro que intentar salvar del arado del laboreo agrícola los depósitos funerarios de entre 60.000 y 100.000 enterramientos vacceos y romanos de más de veinte generaciones que se sitúan bajo esta tierra de labor, asentada en uno de los puntos más sensibles de las 125 hectáreas que ocupa la totalidad del yacimiento, ubicado en los términos de Padilla, Peñafiel y Pesquera de Duero.

Miembros de la Plataforma Ciudadana Pro Pintia hicieron ayer pública la constitución de esta agrupación -apoyada por dos mil personas y cincuenta asociaciones y colectivos- cuyo objetivo es exigir a la Consejería de Cultura y Turismo que tome las medidas necesarias para que no se labre esa parcela de poco más de dos hectáreas y garantice la integridad de los restos de la ciudad vaccea del siglo IV antes de Cristo. «Existen varias alternativas para que no se destruya ese patrimonio», alega Juan Manuel Carrascal, uno de los portavoces. «Desde comprar la tierra, alquilarla, que alguna entidad privada la adquiera para ponerla a disposición del yacimiento, permutarla por otra o incluso la ley permite la expropiación», propone.

Algo más de cuatro hectáreas componen la necrópolis de Las Ruedas, dividida en tres parcelas: una de ellas es ya propiedad de la Junta de Castilla y León; otra es privada, pero puesta a disposición de los investigadores del yacimiento para excavar, y la tercera, catalogada como la número 59, es la de la discordia. Se trata de algo más de dos hectáreas de terreno en manos de un particular.

Las primeras denuncias por la destrucción de estelas funerarias a causa de la hendidura del arado al labrar la tierra se remontan a 1993 y tienen como origen la destrucción de centenares de piezas funerarias. Las denuncias ante la Dirección General de Patrimonio se suceden en 1997, 1999, 2003 y 2008 pero desde la Plataforma Pro Pintia se lamenta que «no se sepa nada de expedientes sancionadores», por lo que exigen a la administración regional «que aplique la ley que la propia Junta de Castilla y León ha aprobado para salvar la integridad del yacimiento vacceo».

El colectivo tiene previsto solicitar reuniones con el Ayuntamiento de Peñafiel, la Diputación y la Dirección General de Patrimonio de la Junta de Castilla y León para buscar una alternativa que garantice que la parcela 59 no se labre. «Si no se hace nada, habrá desde manifestaciones y concentraciones o recurriremos al Estado para que haga cumplir la ley. Y otra posibilidad es hacer la cuestación ciudadana para reunir dinero con el que adquirir la parcela», alegan.

Tampoco descartan apelar a la sensibilidad de empresas -especialmente bodegas- concernidas por la protección del yacimiento. «No hay que olvidar que se creía que el vino procedía de los romanos y las excavaciones realizadas en Pintia han descubierto evidencias de que los vacceos en el siglo IV antes de Cristo ya lo elaboraban», apunta Carlos Jimeno, miembro de la Plataforma.

Entre los 50 integrantes de la Plataforma figuran instituciones docentes y académicas, asociaciones de defensa del patrimonio, sociedades de historia y arqueología, colectivos culturales como el Ateneo y fundaciones como la Segundo y Santiago Montes, ambas federaciones de vecinos y agrupaciones de Peñafiel y comarca así como empresas privadas.

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