«Para mí la gente es fundamental»

José María García Moro Escultor

MIGUEL ÁNGEL LÓPEZ
José María García Moro, ayer, en su estudio. ::
                             ANTONIO TANARRO/
José María García Moro, ayer, en su estudio. :: ANTONIO TANARRO

POR su aportación artística, recibe mañana el premio de Punto Radio y EL NORTE. A José María García Moro (Madrid, 1933) le gusta que le llamen «Moro, a secas» y así es conocido en Segovia, «la ciudad que amo», y en los ambientes artísticos de todo el mundo, reconocido como uno de los principales exponentes del arte cinético por sus 'intervenciones' en los espacios urbanos, como la realizada en 1966 en Segovia que repitió el año pasado en el festival Oxigenarte o como aquella que en los 70 llenó la plaza de las Sirenas con una manada de vacas rodeada de elementos de color.

-¿Realmente se despidió el año pasado de su actividad artística?

-La verdad es que ya hago pocas cosas, sólo atiendo algunos compromisos, como la intervención que haré en mayo en Bernardos en la fiesta de la Subida al Castillo. Pero es cierto que un artista no lo deja nunca, siempre tiene algo en la cabeza.

-¿Este premio tiene un significado especial?

-Es de los pocos que tengo y, verdaderamente, me hace mucha ilusión porque supone reconocer lo único que he hecho en mi vida, las intervenciones. Porque he hecho estatuas por encargo y me he entregado, pero mi dedicación es el público, el proceso de intensificación del color, las formas, el volumen... Y nunca he hecho lo que no me ha gustado; no me ha interesado el dinero sino contarles a los demás lo que siento, lo que pienso, lo que sufro, hablar del paisaje, que me gustaría que fuera coloreado. Y es verdad que la obra es efímera, pero queda en el recuerdo de los otros, en su interpretación y en su memoria.

-El público es fundamental.

-Es parte del arte. No somos nada sin los otros; la cultura es un cultivo y cultivarse es cosa de uno, pero nunca se consigue lo que se quiere porque la percepción no es un don del hombre; él se aproxima y otro lo interpreta y lo incorpora a su visión del mundo. Por eso somos para ahora y para la gente, para mí la gente es fundamental.

-¿Ha hecho lo que ha querido?

-He dejado de hacer cosas que podían haberme hecho más popular, y cuando he hecho cosas clásicas ha sido dedicándome de lleno, si no he valido más es porque no he dado más de mí, pero siempre con entrega, alma y vida. Los demás tienen su mundo y nuestra obligación es contarles lo que pasa; yo he contado lo mismo cuando he hecho una restauración, como en la iglesia del Corpus, en la Sala de las Piñas del Alcázar o en el retablo del Parral, siempre me he entregado, aunque, lógicamente, lo que me llena es lo del paisaje urbano.

-En ese campo Segovia juega un papel especial.

-Nací en Madrid, en la calle del Porvenir, pero siempre he estado en Segovia, nunca digo que soy de Madrid porque la mala uva es de Segovia, todo lo que siento es Segovia, la ciudad que amo, la quiero. Por eso siempre he hecho mis cosas aquí. Para mis intervenciones en espacios urbanos Segovia es especial, primero porque la gente ayuda de forma espontánea y nunca he necesitado, como en otros sitios, que las instituciones pidan la colaboración de los ciudadanos.

-Está preparando un libro con todo éso, ¿no?

-Lo estoy haciendo desde no sé cuánto tiempo. Quiero contar lo que nadie sabe, que en el 2005 me reuní en Bilbao con 17 artistas jóvenes, lo que dijeron Pepe Hierro o Cereceda, lo que se publicó en el 'New York Times' o en 'Popular Art' o en periódicos desaparecidos como 'Ya' o 'Informaciones'...

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