Rosa Villacastín: «A las mujeres nos falta ambición, quizá porque atendemos demasiados frentes»

RLa escritora participa hoy, a las 20.00 horas, en las conferencias sobre la mujer organizadas por El Norte de Castilla

FIDELA MAÑOSOVALLADOLID.
Rosa Villacastín: «A las mujeres nos falta ambición, quizá porque atendemos demasiados frentes»

La periodista, escritora y tertuliana televisiva Rosa Villacastín (Ávila 1947) participará hoy, a las 20.00 horas el salón de actos de Caja España de la Plaza Fuente Dorada, en el ciclo de conferencias sobre la mujer organizadas por EL NORTE DE CASTILLA. Acaba de publicar ' Si a los 60 no te duele nada, es que estás muerta', un libro en el que reivindica sin complejos su edad.

-Llevamos años celebrando el Día de la Mujer Trabajadora con un discurso similar, ¿tan poco se ha avanzado en este tiempo?

-Se ha avanzado no sólo mucho, muchísimo, en cuanto a la aprobación de leyes se refiere, pero lo cierto es que las diferencias existen y pasará tiempo hasta que la igualdad real se imponga en la sociedad española. Es cuestión de educar a la gente, de mentalizarles de que no hay diferencias entre hombres y mujeres, pero harán falta dos o tres generaciones para normalizar lo que lleva siglos aplicándose.

-¿Cómo ve la situación de la mujer actual?

-Muy cambiada si la comparamos con la de mi generación, pero también es cierto que quizá porque creen que ya todo se ha conseguido, piensan que ya no necesitan luchar, y sin lucha no hay conquista posible, ni cambios, ni nada. Dice Carmen Iglesias que 'siempre podemos volver atrás'. Y aun siendo cierto que el trabajo de la mujer se ha triplicado -casa, familia, profesión-, también lo es que sin esfuerzo no hay independencia ni libertad posible.

-¿Cómo ve a los hombres ante los pasos que da la mujer?

-Los hombres de hoy día están desorientados, los más jóvenes quizá no, pero los de mediana edad, sin duda. Se enfrentan a una mujer con decisión propia, que no necesita de su salario para poder vivir, independiente, que sabe lo que quiere y cómo lo quiere, y eso les resulta inquietante.

-¿A medida que se renuevan las generaciones se vislumbra un futuro mejor para este colectivo?

-No estoy segura de que el mundo sea más solidario y justo con las mujeres, porque al mismo tiempo que se dan pasos en la buena dirección está surgiendo una generación de jóvenes muy conservadores, excesivamente conservadores. Quizá es la respuesta lógica a unos padres que no lo fueron.

-Usted ha dicho que para conseguir algunas metas las mujeres tienen que renunciar a algunas cosas, como la maternidad, ¿no resulta muy duro?

-No, yo no he dicho que tengan que renunciar a la maternidad, lo que yo he dicho es que el paquete completo es difícil de conseguir y el conseguirlo quizá haga que muchas mujeres se sientan defraudadas. En lo que sí me reafirmo es que toda conquista conlleva un sacrificio.

Dificultades

-Las mujeres se han incorporado al mercado laboral, pero siguen haciéndose cargo de hijos, padres... ¿No cree que está sobresaturada de trabajo?

-Sí y no. Hoy las cosas ya no son lo que eran, los electrodomésticos han liberado a la mujer de las tareas más arduas e ingratas. Sin embargo, la clave es saber delegar, saber decirle al compañero que la casa, los hijos y las tareas son cosa de los dos.

-¿Qué opina de la discriminación positiva?

-Creo que sigue siendo necesaria, o al menos hasta que las empresas, los centros de poder, sigan estando mayoritariamente en mano de los hombres. Recuerdo que cuando Carmen Romero habló por primera vez de que se aplicara la cuota del 25% se hicieron todo tipo de chistes, se le insultó y criticó. Hoy en día ya nadie se ríe de que en las listas de los partidos se aplique esa norma pero aumentada al 50%. Y mientras los consejos de administración de las grandes empresas sigan siendo mayoritariamente masculinos soy de la opinión de que habrá que seguir aplicando la norma.

-En determinados sectores laborales hay muchas mujeres trabajando, sin embargo pocas veces llegan a la cúpula, ¿cree que tienen posibilidades de romper el techo de cristal?

-A las mujeres nos falta ambición, quizá porque atendemos demasiados frentes a la vez, pero también eso está cambiando mucho las cosas. Recuerdo que cuando se aprobó la Constitución en el Congreso de los diputados no habría más de cuatro o cinco mujeres, hoy, los escaños están llenos, lo que demuestra que nos movemos, aunque no al ritmo deseado.

Subida de pensiones

-¿Cree que las amas de casa deberían tener un salario?

-No, salvo que tenga dependientes a su cargo, a ninguna mujer le obligan a quedarse en casa; si lo hace es por voluntad propia, no creo que haya que pagarle nada, aunque sí debe tener acceso a todos los servicios sociales de que goza la sociedad española. Otra cosa es la subida de las pensiones a las viudas, pero ese sería otro debate.

-A lo largo de su trayectoria profesional, ¿ha vivido en primera persona la discriminación?

-No, sería injusta si dijera que me he sentido discriminada, si acaso he tenido dificultades, pero ¿quién no las tenía en una época en que las mujeres hasta para abrir una cuenta corriente necesitaban el permiso del hombre, bien fuera el marido o el padre?

Periodismo político

-Usted fue hace años una de las pocas mujeres que hacían crónica parlamentaria, lo que se interpreta como un logro, y ahora hace un periodismo que se identifica más con el público femenino. ¿Es una evolución elegida? ¿Qué le llevó al cambio?

-Lo de que sólo interese al público femenino no lo tengo tan claro. He asistido a cenas donde había ministros, banqueros, en fin, la élite de la economía, y al final hemos terminado hablando de Isabel Preysler o de los amores de la duquesa de Alba. Siempre digo que no hay un periodismo de primera o de segunda, sino un periodismo bien hecho o mal hecho. Cuando yo decidí dejar el periodismo político lo hice conscientemente, porque consideraba que por el momento histórico en que estábamos viviendo -trabajé desde 1975 a 1988-, no tenía tiempo para ver las cosas con la distancia que creo imprescindible hay que tener a la hora de analizar algunos de los temas que trataba. Esa fue la razón y nunca me he arrepentido del paso que di en aquel momento, pese a que sigo la política con la misma pasión de cuando tenía 25 años.

Fotos

Vídeos