El Norte de Castilla

El peso, el enemigo de un coche eléctrico

A pesar de las baterías, con 1.270 kilogramos el i3 pesa bastante menos que otros vehículos eléctricos o incluso que un Mini Cooper S Clubman de gasolina.
A pesar de las baterías, con 1.270 kilogramos el i3 pesa bastante menos que otros vehículos eléctricos o incluso que un Mini Cooper S Clubman de gasolina. / SANTIAGO DE GARNICA
  • El i3 de BMW combate los kilos gracias a un planteamiento revolucionario en cuanto a materiales y sistema de fabricación

El peso es el enemigo, un principio que preside todo trabajo de ingeniero de automóviles, y que se agudiza cuando se trata de vehículos eléctricos, muy lastrados por el peso de las baterías, en torno a 250 kilos. El peso del coche, sus prestaciones y su autonomía van totalmente de la mano y encontrar la relación óptima es la clave del éxito.

Para hacer frente a este problema BMW, en su i3, ha adoptado una estructura central toda en carbono, o más bien en Carbone Fiber Reinforced Plastic (CFRP) o Plástico Reforzado con Fibra de Carbono (PRFC) un 30% más ligero que el aluminio y nada menos que dos veces menos pesado que si se hubiera fabricado en acero. Se trata de una verdadera primicia en el campo de los automóviles de serie que se ha hecho posible gracias al proceso RTM (Resin Transfert Moulding). Mientras las tecnologías utilizadas en los coches de carreras y en aviación se basan en unir, capa por capa, fibras de carbono con resina antes de introducirlas en un horno autoclave, el RTM utiliza un molde horno en el cual se inyecta la resina plástica una sola vez sobre las capas de fibras de carbono preformadas.

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