Soria

Los obispos de Soria y Teruel animan a los ciudadanos a que acudan a la Revuelta de la España Vaciada

Abilio Martínez Varea, obispo de Soria./Concha Ortega/ Ical
Abilio Martínez Varea, obispo de Soria. / Concha Ortega/ Ical

El Obispo soriano Martínez Varea insiste en que los párrocos son los últimos que se van de los despoblados

Isabel G. Villarroel
ISABEL G. VILLARROELSoria

El obispo de Teruel, Antonio Gómez Cantero, y el obispo de Soria, Abilio Martínez Varea, animan a los ciudadanos a que acudan a la Revuelta de la España Vaciada organizada por las plataformas Soria Ya! y Teruel Existe el próximo 31 de marzo. «No es la primera vez, ni será la última, que los obispos hablamos de nuestros pequeños pueblos. Esa España vaciada, donde los últimos que se van, pero no los abandonan, son los párrocos», puntualiza Martínez Varea. Añade el responsable de la diócesis de Osma-Soria que «no es la primera vez que soñamos con hacedores de políticas y gestiones que, fuera del eslogan fácil o de la visita televisada, se pongan manos a la obra y busquen respuestas racionales a la desidia y la precariedad».

Consideran que «la realidad del vaciamiento de nuestros pueblos tiene muchas causas. La primera, en una sociedad que se va mecanizando, la falta de terreno para todos. Las familias que antes vivían trabajando la dura tierra, con unas mulas y mucha mano de obra, ahora una sola persona puede hacerlo con mucha más facilidad y todo el terreno. Nuestros padres fueron los primeros que nos animaron al abandono, por falta de recursos para todos; en segundo lugar, el descenso de la población, provocado por la necesidad de mano de obra para la industrialización de las zonas costeras de nuestra península, llevó a un descalabro en las pirámides poblacionales, dejando paulatinamente una España interior vaciada. Finalmente, y entre otras causas, una falta de estructuras de comunicación ha provocado la disminución de servicios y de la atención y el mantenimiento de los núcleos poblacionales. A menos habitantes, menos oportunidades».

Aclaran que «no es momento de lamentarnos sino de exigir una mayor acción y compromiso por parte de todos. Ahora, más que nunca, necesitamos minorías creativas que den respuestas firmes y acompasadas a esta lacra del abandono».