El tráfico, a ojo de halcón

Seguimos desde el aire el arranque de la operación salida a bordo del helicóptero-radar Pegasus, justo cuando la DGT cumple 60 años y la Guardia Civil introduce los drones para vigilar las carreteras

El helicóptero de la DGT sobrevuela Madrid para fotografíar a conductores que infrinjan las normas de seguridad vial. /Virginia Carrasco
El helicóptero de la DGT sobrevuela Madrid para fotografíar a conductores que infrinjan las normas de seguridad vial. / Virginia Carrasco
ANTONIO PANIAGUA

Volando en helicóptero a 300 metros de altura, Juan Manuel Gamo es capaz de ver si un conductor está escribiendo un mensaje de WhatsApp. No es que Gamo tenga una vista de lince, simplemente es que su aeronave va bien equipada. Porque la cámara y el radar del aparato, instalados en el patín del helicóptero perteneciente a la Dirección General de Tráfico (DGT), son una tecnología tan sofisticada que nada escapa a su rastreo. Gamo, operador de cámara, y Osvaldo Reyes, piloto, vigilan desde el cielo las carreteras españolas y observan las imprudencias que se cometen al volante. Superar los límites de velocidad, circular manipulando el móvil o la radio, no llevar puesto el cinturón de seguridad o realizar una conducción agresiva son conductas que el año pasado causaron 1.180 muertos. Ahora que la DGT acaba de cumplir 60 años, el organismo va a empezar a usar drones para denunciar a los conductores que cometan infracciones.

Más información

El equipo de grabación de vídeo que maneja Juan Manuel Gamo se llama Pegasus y es la pesadilla de los maníacos de pisar el acelerador. En cuestión de segundos, el dispositivo registra la velocidad y la matrícula del vehículo infractor. España es el único país del mundo que impone sanciones a los conductores gracias a las imágenes tomadas a vista de pájaro. Ello obedece a que la empresa canadiense propietaria de la tecnología, L3 Wescam, solo ha concedido a nuestro país la licencia para utilizarla.

Antes de emprender el vuelo, un trabajador limpia las lentes del Pegasus, un artilugio que dispone de dos cámaras, una panorámica controlada por láser que detecta la velocidad y otra que lee la matrícula. Incluso si el coche corriera a 360 kilómetros por hora la placa sería retratada con precisión. Hace calor, está nublado y la humedad del aire es del 49%, lo que significa que no lloverá. Charly Abeja 36, nombre del helicóptero, despega a las 9.15 horas del aeródromo de Cuatro Vientos (Madrid) para vigilar la zona oeste de la comunidad y la carretera 501, por la que solo se puede circular a 100 kilómetros por hora. «Es falso que se nos incentive en función de la cantidad de multas que pongamos. Cobramos igual al margen del número de sanciones que tramitemos», asegura Osvaldo Reyes. «Vamos en helicóptero porque un avión no dispone de la misma capacidad de maniobra», remarca el comandante.

Dron de la DGT.
Dron de la DGT. / Virginia Carrasco

Llegan los nuevos 'agentes' aéreos

Debut
Los drones de la DGT comenzarán hoy a denunciar a los conductores imprudentes. Tráfico cuenta con una flota de 11 (ha encargado veinte más), tres de ellos certificados por el Centro Español de Metrología (CEM), que son los que van a registrar las infracciones. Su radio de acción es de 500 metros, el alcance de sus cámaras es de siete kilómetros, alcanzan una altura máxima de 120 metros y su autonomía de vuelo es de 20 minutos.

Reyes da prueba de ello y desciende a 300 metros. Podría volar a poca distancia del suelo, pero por debajo de esa altura la cámara no es capaz de distinguir la matrícula. Con todo, en caso de conducción temeraria e infracciones muy graves, el equipo de la DGT persigue al coche y lo obliga a detenerse. El piloto va con cuidado, evitando los cables de las torres eléctricas y las avionetas que a veces aparecen en el horizonte. Por aquí abundan los bimotores, ya que en Cuatro Vientos y sus cercanías hay varias escuelas aeronáuticas y aeródromos.

Osvaldo Reyes lleva solo un año trabajando como piloto de la unidad de helicópteros de la DGT, pero aun así ha visto cosas insospechadas: «Lo más insólito fue pillar a una mujer maquillándose mientras conducía y parejas manteniendo relaciones sexuales». En una ocasión, el helicóptero se hizo presente a los ojos de los amantes pero aun así no detuvieron la coyunda.

A toda mecha

Además de manejar la aeronave, Reyes ya tiene tan adiestrado el ojo para intuir que un vehículo sobrepasa la velocidad permitida que avisa a su compañero de posibles infracciones. Así, le alerta de un coche gris que se desplaza como un bólido por el carril izquierdo de la carretera M-501. Gamo enfoca al turismo con un potente zoom, lo encuadra con ayuda del láser para que el objetivo no se desvíe y tira tres fotos, una cada tres segundos. De esta manera calcula la velocidad media alcanzada, que un centro existente en León notificará al conductor adjuntándole una foto del coche en la cual se percibe la matrícula. En este caso, la media marca 166 Km/h. El coche gris ha sido cazado. No lo ha sido en cambio un camión sospechoso, tras comprobar que llevaba la carga tapada, como prescribe la normativa. «En caso de duda, no se tramita la sanción», advierte el operador de cámara, quien viaja siempre detrás del piloto.

Durante todo el trayecto el cielo ha estado nuboso, pero de repente asoma un sol cegador y en pocos minutos se recalienta la cabina. Por suerte, ahora las aeronaves van equipadas con aire acondicionado, cosa que no ocurría cuando en 1961, año de creación de la unidad de helicópteros de la DGT, volaban los antiguos Bell 47.

«Lo más insólito fue ver a una pareja manteniendo relaciones sexuales» Osvaldo reyes, piloto

A la altura de Navas del Rey, a 51 kilómetros de Madrid, el helicóptero da la vuelta, deja la carretera 501 y comienza a vigilar otra vía más concurrida. Los funcionarios observan si los coches rebasan indebidamente las señales de stop, hacen cambios de sentido prohibidos o invaden la línea continua. También aprecian con la cámara si el conductor lleva el cinturón puesto, está comiendo, bebiendo o anda distraído, supuestos que le pueden costar caro. Pese a que ayer comenzaba la 'operación salida' y se esperaban 2,9 millones de desplazamientos, el tránsito de coches discurre de manera fluida.

1. El CA36 sobrevuela una autopista madrileña para detectar posibles maniobras irregulares. 2. El funcionario de la DGTenfoca con la cámara a un automóvil. 3. Piloto y técnico de radar se bajan de la aeronave tras la misión. / Virginia Carrasco

Precisamente hoy, esta unidad pasará a contar con un importante refuerzo en su labor. Los drones de la DGT empezarán a funcionar con plena facultad para que a través de sus imágenes se impongan sanciones. El organismo cuenta con once de estos aparatos, y tres de ellos están certificados por el Centro Español de Metrología (CEM) para registrar infracciones. Los ocho restantes seguirán utilizándose para regular y gestionar el tráfico.

Juan Manuel Gamo no cree que los drones desplacen a corto plazo a los helicópteros. «Serán complementarios», opina el técnico, si bien es cierto que un dron ahorra mucho combustible, dado que un helicóptero consume 240 litros de queroseno cada hora.

Seis décadas de DGT
El 30 de julio de 1959, hace 60 años, comenzó su andadura la Jefatura Central de Tráfico, origen de la DGT. La entidad fue creada para unificar las competencias hasta entonces dispersas en otros organismos. En la misma ley se creó la Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil.
26,8
millones de conductores hay en España, que posee un parque de 33,7 millones de vehículos.
Proyectos en marcha
La DGT está preparando una aplicación que permitirá llevar en el móvil el permiso de conducción y la documentación del vehículo en formato digital. Además, prevé ampliar la formación teórica y presencial de ocho horas para todos los aspirantes a sacarse el carné de conducir. Esta medida afectará a millones de españoles y tendrá un impacto en la economía de 11,5 millones de euros. Por otra parte, Tráfico estudia elevar a seis los puntos que serán restados del carnet del infractor por leer un mensaje de WhatsApp, hablar con el móvil en la mano o manipular el navegador mientras se conduce.

El Pegasus tiene la ventaja de que es casi infalible y solo adolece de un margen de error del 1%, aproximadamente. Las mediciones del equipo son más fiables, por ejemplo, que las de un radar de tierra. A una altura de mil pies (más de 300 metros), y hasta una distancia en línea recta con el vehículo controlado de un kilómetro, su ojo de halcón no falla. El escaso número de recursos a las denuncias que prosperan refleja su incontestable fiabilidad.

Las misiones de cada equipo duran hasta dos horas y media y cubren un radio de 250 kilómetros, lo que les permite abarcar varias provincias. La DGT tiene bases de helicópteros en Madrid, La Coruña, Valladolid, Sevilla, Málaga y Zaragoza. Gamo baja del aparato y repasa sus apuntes. Ha sorprendido a ocho vehículos excediendo el límite de velocidad. «La mejor vigilancia es aquella en la que no registras ninguna multa», dice. No es mera palabrería;muchas veces el piloto hace que el helicóptero se haga visible a los conductores para disuadirles de correr demasiado. Por lo demás, las aeronaves de la DGT, pintadas de azul y amarillo, no pasan desapercibidas.