«La sequía alcanzará a 5.700 millones de personas en los próximos 30 años», advierte Julián Sánchez Migliozzi

El vicepresidente de CAF-Banco de desarrollo de America Latina, tras participar en el evento Diálogos del Agua./Virginia Carrasco
El vicepresidente de CAF-Banco de desarrollo de America Latina, tras participar en el evento Diálogos del Agua. / Virginia Carrasco

«La decisión política y la concienciación real son imprescindibles para hacer frente al cambio climático», dice el vicepresidente del Banco de Desarrollo de América Latina

Alfonso Torices
ALFONSO TORICESMadrid

Julián Suárez Migliozzi lleva gran parte de su vida profesional dedicado al fomento del desarrollo sostenible, tarea que afronta desde su vicepresidencia en CAF, el Banco de Desarrollo de América Latina. Esta semana visitó Madrid como uno de los ponentes principales de los 'Diálogos del Agua', que este año, en su quinta edición, debatieron sobre agua y cambio climático.

¿Es lógico que haya quien aún niegue el cambio climático?

Ciertamente no es lógico. No podemos negar que las sequías e inundaciones son cada vez más extremas. El cambio climático es innegable. En quince años, en América Latina, las inundaciones se han incrementado un 50%. Las sequías son cada vez más extensas y fuertes.

Sequías más prolongadas que se alternan con inundaciones nunca vistas. ¿A qué escenario vamos?

Las enormes inundaciones vividas hace pocas semanas en la cuenca mediterránea española demuestran el agravamiento de estos fenómenos. Ahora 1.200 millones de personas están expuestas a riesgo de inundaciones. Están expuestas su situación económica y habitacional y sus propias vidas. Para 2040 estarán en riesgo por inundaciones 1.600 millones de ciudadanos. Hoy en día las sequías alcanzan ya a la mitad de la población mundial, 3.600 millones de personas, que carecen de agua al menos un mes al año. En 2050 serán 5.700 millones.

¿Es posible revertir este negro futuro sin un gran compromiso mundial de inversión?

Indudablemente, no. Pero no es solo un tema de inversiones. Hay que gestionar mejor el ciclo del agua a la vista del cambio climático. Agua y resiliencia al cambio climático son una misma agenda. Hay que crear infraestructuras y sistemas de alerta temprana para la prevención y el control de inundaciones y sequías, pero lo fundamental es una planificación estructurada y protocolizada que prevea el impacto del cambio climático sobre los recursos hídricos. Decisión política, decisión política y decisión política, eso es lo imprescindible.

Con este panorama y un 40% de la población en zonas con escasez hídrica, ¿cómo es posible mejorar el acceso general al agua potable?

El sexto de los objetivos de desarrollo sostenible de la ONU es lograr la universalización en el acceso a los servicios de agua potable y a un saneamiento digno para 2030. En América Latina este objetivo es todavía una ambición, que probablemente no será alcanzada en una década salvo que se priorice en la agenda política. ¿Cómo solucionar el estrés hídrico? Con una gestión oportuna de cuencas, lo que es muy costoso porque implica trasvases y reservorios naturales de agua. Pero la clave es tomar conciencia real y decisión política para la acción.

El 60% de la población carece de instalaciones de saneamiento básicas y 1.000 niños mueren al día por diarreas asociadas a la falta de higiene. ¿Qué se puede hacer para revertirlo?

Lo primero es reconocer el problema y tener claro que la solución es multidimensional y parte de la oportuna previsión de servicios básicos de agua potable y saneamiento digno. Habrá que completarlo para ser efectivos con una trabajo de sensibilización en las familias, de extensión de buenas prácticas de higiene y alimentación.

¿Pero será posible cumplir el objetivo de un acceso universal al saneamiento básico de toda la población para 2030?

Indudablemente, es el objetivo que más retraso acumula para su cumplimiento. La universalización del acceso al agua potable probablemente sí se va a alcanzar, pero al ritmo actual de inversiones para incrementar la cobertura de saneamiento la meta será muy difícil de alcanzar.

Falta agua potable y de riego, pero el 80% de las aguas residuales se vierten a ríos y mares sin tratamiento alguno. ¿Hay solución?

Es un círculo perverso. De esta manera, estamos contaminando los principales acuíferos. En América Latina solo se tratan el 30% de las aguas que llegan al alcantarillado. Lo primero es depurar todas las aguas y luego pensar el uso que hay que dar a las distintas calidades de agua. Por ejemplo, no tiene sentido atender a la irrigación o agua para la industria con agua dulce.

¿Qué papel juega la concienciación social de cara a un uso responsable del agua a la hora de mejorar la situación de escasez?

Es muy importante. Es un problema de oferta, de servicios; pero también de demanda. Los operadores de agua en América Latina tienen fugas y pérdidas de agua no reparadas superiores al 40%. Hay que arreglarlo. Pero allá donde abunda, el agua se derrocha. Los usuarios consumen el doble de lo necesario. Hay que concienciar a la población.