Telepsiquiatría para casi todos

Telepsiquiatría para casi todos

El diagnóstico y tratamiento de la mayoría de trastornos psiquiátricos es posible a distancia, gracias a las nuevas tecnologías

REDACCIÓNSAN SEBASTIÁN

Lo tradicional es verse con el psiquiatra cara a cara, en un lugar cómodo, por lo general su consultorio. Sin embargo, las nuevas tecnologías permiten que en esta comunicación medie una pantalla, lo que se conoce como telepsiquiatría. Sus defensores aseguran que es igual de válida, fiable y eficaz. Por ejemplo, desde hace una década esta modalidad es utilizada en el Servicio Canario de Salud. Allí comenzaron estudiándola como posibilidad pero ahora hacen consultas de seguimiento, planificación y alta de pacientes, supervisión de los registros de casos, triage de urgencias (método de selección y clasificación) y mejora de comunicación entre Atención Primaria y Especializada.

Hacemos diagnóstico, control de medicación y psicoterapia, tanto de apoyo, como introspectiva y cognitiva, además de participación y supervisión de proyectos de investigación, afirma el doctor Carlos de las Cuevas Castresana, profesor titular de Psiquiatría de la Universidad de La Laguna, que ha participado el VII Congreso Nacional de la Asociación Española de Psiquiatría Privada (ASEPP), que se ha celebrado recientemente en San Sebastián. Cuenta con un alto nivel de aceptación y satisfacción por parte de los usuarios, así como una probada eficacia clínica en nuestro entorno asistencial.

Entre los beneficios que destacan de la telepsiquiatría están: permitir una provisión de servicios de calidad a nivel local, minimizar los viajes innecesarios de los pacientes, posibilitar la comunicación con profesionales sanitarios en lugares remotos y modernizar el entorno laboral de los médicos.

Contraindicaciones

Sin embargo, no todos los pacientes son ideales para esta práctica. Se contraindica en pacientes que rechazan participar, violentos, inestables, impulsivos o muy manipuladores, con riesgo inmediato de suicidio o gran peligrosidad, o si hay un perfil de síntomas que pueda exacerbarse por el uso de la tecnología, enumera el doctor De las Cuevas. Tampoco es ideal para transmitir información que precise ser comunicada cara a cara, cuando el paciente tenga un déficit auditivo, visual o cognitivo que le limiten en su uso de la tecnología o cuando se deban tomar decisiones contra la voluntad del paciente (instauración de tratamiento, decisión de ingreso, etc.).

Si el profesional de la salud mental cree en este tipo de tecnología y la desarrolla con el protocolo y etiquetas necesarios, los pacientes la aceptan y manifiestan gran satisfacción al respecto, en ocasiones superior a la alternativa tradicional, concluye el doctor De las Cuevas. No difiere de la alternativa tradicional, solo requiere unos ajustes en la conducta comunicativa del profesional. En España se está normalizando esta práctica asistencial.