Los enfermos oncológicos apenas cuentan con ayuda psicológica y social por falta de información

Pasillos del Hospital de Motril. /Javier Martín
Pasillos del Hospital de Motril. / Javier Martín

Deficiencias de comunicación con sus médicos hacen que solo el 10% sepa que tiene derecho a la segunda opinión y que ni la mitad dedida sobre su tratamiento.

Alfonso Torices
ALFONSO TORICESMadrid

La asistencia médica que reciben en España los enfermos oncológicos es de una gran calidad y está considerada como una de los mejores del mundo. En este punto parece no haber duda alguna, pues está corroborado por especialistas nacionales e internacionales y por organizaciones representativas como la Asociación Española de Lucha contra el Cáncer (AECC). Sin embargo, un estudio dado a conocer hoy indica que la cobertura de las necesidades no clínicas de esos pacientes, como la recepción de ayuda psicológica y social o su grado de información y participación en las decisiones terapéuticas que les conciernen, deja bastante que desear.

El estudio realizado por la AECC y la Fundación para la Excelencia y la Calidad de la Oncología, que agrupa a los jefes de servicio de esta especialidad de los principales hospitales españoles, indica que la muy escasa información que estos pacientes reciben en los hospitales hace que tanto ellos como sus acompañantes apenas cuenten con ayuda psicológica para afrontar esta durísima patología -pese a estar indicada en el 40% de los casos- y que desperdicien buena parte de las posibilidades de ayuda social a que tendrían derecho, cuando ese considera que al menos el 30% la necesita.

La investigación señala que pese a que hay casi unanimidad entre pacientes y médicos sobre la conveniencia de recibir una atención psicológica desde el diagnóstico, en la práctica solo el 21,3% de los oncólogos y el 31,4% de los enfermeros de esta especialidad «ofrece soporte psicológico a sus pacientes de manera rutinaria».

Algo similar ocurre con la ayuda social. Al 88,4% de los pacientes de cáncer y al 91,2% de sus acompañantes «no se les ofrece en el hospital la oportunidad de recibir los servicios de los trabajadores sociales» y el resultado es que no llegan al 9% los enfermos o familiares que acaban por disponer de importante asesoramiento para afrontar problemas burocráticos y solicitudes de bajas, tratamientos, rentas, beneficios fiscales o información sobre redes públicas de asistencia. El cuadro se completa con que solo el 16,7% de los oncólogos y el 37% de los enfermeras recomienda a sus pacientes la posibilidad de contactar con organizaciones como la AECC, con una importante red de apoyo -270 psicólogos gratuitos- y grupos de terapia y autoayuda.

El estudio también detecta importantes problemas de comunicación o de entendimiento entre médicos y enfermeras y pacientes oncológicos, que menoscaban su capacidad de participación o decisión en el tratamiento de su patología. Pese a que el 95,8% de los oncólogos asegura haber ofertado a sus pacientes la posibilidad participar en la toma de decisiones sobre el tratamiento, solo el 45,8% de los enfermos considera que han recibido esta oferta. Algo similar ocurre con la posibilidad de recibir una segunda opinión sobre su diagnóstico y terapia, opción garantizada por la sanidad pública. Uno de cada seis especialistas dicen que se lo han comunicado al paciente, pero solo el 10,9% de los enfermos indica que conoce esta posibilidad. El caso se repite con la opción de participar en ensayos clínicos. A nueve de cada diez pacientes les gustaría hacerlo, pero solo el 43% dice que le han informado sobre esta posibilidad.

Recomendaciones

A la vista de los resultados, ambas organizaciones realizan 13 recomendaciones para mejorar la atención no clínica a estos pacientes. Entre ellas, que todos los servicios de oncología cuenten con psicólogos integrados y que se protocolice una visita a este especialista del paciente y sus familiares nada más ser diagnosticiado. De igual, deberá estar protocolizada informar al paciente de la existencia del trabajador social hospitalario y su derivación directa si se estima urgente.

Desde el punto de vista de la información médica, se recomienda que el oncólogo sea activo con el suministro de información suficiente sobre la enfermedad, las opciones de terapéuticas, y sus ventajas e inconvenientes, «de manera que se facilite al paciente el poder opinar sobre el tratamiento». También se le pide al especialista que informe al enfermo sobre toda la posibilidad de acceso al menos a los ensayos clínicos que se realicen en centros de su comunidad autónoma.

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