La ola antivacunas causa el mayor brote de sarampión en EE UU en 25 años

Fotografía de archivo del 22 de julio de 2011, muestra a personal de salud preparando una vacuna contra el sarampión. /Efe
Fotografía de archivo del 22 de julio de 2011, muestra a personal de salud preparando una vacuna contra el sarampión. / Efe

La Organización Mundial de la Salud asegura que la prevalencia de esta enfermedad se ha cuadruplicado en el primer trimestre del año

Daniel Roldán
DANIEL ROLDÁNMadrid

El viaje tenía que ser un remanso de paz. El Freewinds, un crucero de 134 metros de eslora con base en la isla de Curazao (territorio neerlandés en el Caribe), iba a surcar las aguas cristalinas de las Antillas cuando se detectó un caso de sarampión a bordo. El navío, propiedad de la Iglesia de la Cienciología y utilizado como lugar de retiro para sus seguidores, tuvo que atracar en el puerto de Castries en Santa Lucía. Permaneció hasta ayer en cuarentena. Las autoridades de la isla caribeña les proporcionaron un centenar de dosis de vacunas mientras el enfermo ha permanecido bajo vigilancia. A última hora de la tarde este viernes, el barco zarpó hacia su puerto base en Curazao.

Este brote -esta controvertida iglesia no tiene una postura muy definida si a favor o en contra de las vacunas- es el último que ha surgido entre la población estadounidense -la mayoría del pasaje es de esta nacionalidad-. Porque el sarampión, dado por erradicado en 2000 en EE UU, ha vuelto con una virulencia no vista desde que es una enfermedad controlada. Y lo peor, según señalan los médicos, es que se debe a la decisión de no protegerse frente al virus que lo causa.

Los Centros de Control y de Prevención de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos indicaron que la semana pasada se contabilizaron 704 casos de sarampión en 22 Estados en lo que va de 2019; supone un incremento de 78 en relación a la semana anterior. Es la cifra más alta de afectados desde 1994, indicaron los responsables de los CDC, que resaltaron que la mayoría de los casos se dan en niños que no han sido vacunados. «Las familias son blanco de información errónea y engañosa sobre las vacunas», señaló Nancy Messonier, directora del Centro Nacional de Inmunización y Enfermedades respiratorias.

Los CDC, además, alertaron de que el problema se ha expandido. El año pasado se registraron solo 17 casos. La mayoría estaban relacionados con un brote en el seno de las comunidades judías ortodoxas de Nueva York y Nueva Jersey. Una situación que ha ido a más y que provocó que las autoridades neoyorquinas permitan adelantar la vacunación de los bebés -prevista a los doce meses- en aquellas zonas más afectadas.

«En ciertos países desarrollados se está observando un descenso del porcentaje de niños que se vacunan de el sarampión (inluido en la triple vírica), y de estar en un porcentaje deseable superior al 95%, hemos pasado a que se vacunen 70-80% de los niños, lo que está conduciendo a un dramático aumento de casos», dijo el doctor David Moreno, coordinador del Comité Asesor de Vacunas de la Asociación Española de Pediatría. Además de Estados Unidos, la Organización Mundial de la salud (OMS) señalaba que países como Turquía o Israel donde se está produciendo un aumento de la enfermedad. El Centro Europeo para la Prevención y Control de Enfermedades (ECDC, por sus siglas en inglés) alertó de que los casos se triplicaron en 2017 llegando a los 14.600 (160 en España, uno de los países con menor incidencia). El organismo europeo alertaba de la situación en Italia, Grecia o Francia.

Preocupación mundial

Pero además de en los países más desarrollados, la OMS puso el énfasis en lo que está pasando en otras naciones, como República Democrática del Congo, Etiopía, Georgia, Kazajstán, Kirguistán, Madagascar, Myanmar, Filipinas, Sudán, Tailandia o Ucrania. En su último informe, alertó de que entre enero y marzo de 2019 la cantidad de casos fue de 112.163 en 170 países. Durante el mismo período del año 2018 el número de casos fue de 28.124 en 163 Estados.

La situación obligó a la OMS a emitir una alerta por la epidemia generada. «Incluso en los países de ingresos altos, las complicaciones tienen como resultado la hospitalización en hasta una cuarta parte de los casos, y pueden llevar a una discapacidad de por vida, desde daño cerebral y ceguera hasta pérdida de audición», señaló en un comunicado el departamento de la ONU.