Rafael Matesanz: «Fabricar órganos con células previas sería la panacea»

Rafael Matesanz, director de la Organización Nacional de Trasplantes./
Rafael Matesanz, director de la Organización Nacional de Trasplantes.

A un mes de su marcha, el director de la Organización Nacional de Trasplantes vaticina que España continuará como referente mundial

DANIEL ROLDÁNMadrid

Rafael Matesanz (Madrid, 1949) abandonará la Organización Nacional de Trasplantes a final de mes después de convertir a España en el primer país del mundo (43,4 donantes por millón de población) en la materia y con visos de que el próximo año, su sucesor volverá a contar un récord. Siempre hay que hacer números, marcarse unos objetivos aunque sean para superarlos, explica Matesanz, quien asegura que no sabe quién es su sucesor, aunque está seguro que el próximo enero, cuando se den los nuevos datos, se va a encontrar con un nuevo récord.

Sobre la ONT, destaca que ha demostrado que las 17 comunidades pueden ir juntas y que todas ganan. Es un ejemplo para el resto del Sistema Nacional de Salud. Nosotros nos creímos la descentralización desde el minuto cero, antes de las transferencias del Insalud. Además, la toma de decisiones siempre es mancomunada. Las regiones no quieren llevar la contraria, sino unas directrices que sean comunes para todos, indica sobre 28 años de funcionamiento, en el que se han visto cambios fundamentales. Un ejemplo fue el descenso de la mortalidad en las carreteras españolas. Cuando empezamos, la mitad de nuestros donantes eran por accidentes de tráfico. Ahora son un 4%. Ha habido que buscar donantes totalmente distintos, donantes de mucha más edad. Ese sí que ha sido un cambio radical. Pero ha habido otros, como la donación en corazón parado que representa la cuarta parte de nuestros donantes. O la colaboración con los servicios de Urgencias, que está relacionado con los donantes más viejos. También son una cuarta parte de las donaciones. Sin esos cambios nos hubiéramos quedado estancados hace tiempo, añade.

El director de la ONT considera un mito la donación de cabeza. Lo único que sería factible es trasplantar un cuerpo entero a una cabeza porque la vida radica en el cerebro. Se podrían tratar enfermedades de las que no hay nada hasta el momento. El ejemplo más claro es Stephen Hawking. El problema es que no sabemos unir las fibras nerviosas que salen del cerebro con la médula. Si lo supiéramos trataríamos la tetraplejia o la paraplejia. O lo mismo ocurre con el glóbulo ocular, que si se secciona no se puede volver a unir, comenta. Sobre el futuro, las investigaciones de Juan Carlos Izpisúa, son las que tienen más visos de realidad. Ha conseguido crear quimeras hombre-cerdo, mezclar las dos células y que convivan y los siguientes pasos es crear órganos partiendo de células del propio paciente. Sería la panacea porque conseguiría una fábrica inagotable de órganos que no levantarían rechazo en el enfermo porque habrían sido fabricados con sus propias células. No lo vamos a ver en poco tiempo pero es la vía correcta.

Matesanz también destaca que el modelo español se extiende en el mundo. Por Madrid, han pasado delegaciones de Kazajistán, China, Indonesia, Corea del Sur o India. Y es que Asia tiene el 60% de la población pero solo representa el 3% de las donaciones de personas fallecidas.

 

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