El Norte de Castilla

Seis detalles para saber si soy diabético

  • Es una de las enfermedades metabólicas más frecuentes, hasta el punto de que casi la mitad de la población mayor de 65 años la sufre, pero cada vez se da más en personas jóvenes

¿Sabes que la cantidad de insulina que produce el páncreas humano es finita? ¿Que las células encargadas de elaborar esta hormona vital tienen fecha de caducidad y que cuanto más gastemos menos nos quedará para los años finales de nuestra vida? La diabetes, de la que hoy se celebra el Día Mundial, es de esas enfermedades que no duelen, que tardan en dar la cara, pero que cuando se manifiestan te complican la vida de una manera importante. Es cierto que hay ocasiones en las que la diabetes llega en los genes, y poco se puede hacer para evitarla; pero también lo es que hay fórmulas para retrasar su aparición. Todo lo que quieras saber o preguntar sobre esta enfermedad se lo puedes preguntar este martes, 17 de noviembre, al doctor Carbajo Caballero, director del Centro de Excelencia para el estudio de la diabetes y la obesidad.

Te prensentamos a continuación seis síntomas que te pueden poner sobre aviso. Que los sufras -todos o algunos-, no implica que seas diabético, pero sí que deberías plantearte acudir a tu médico de cabecera por si acaso. Hay páginas web que te permiten, incluso, hacer un test para comprobar qué grado de riesgo sufres. Ninguno sustituye al médico y a los análisis, y han de tomarse como lo que son: pistas e información, pero nunca verdades absolutas. De todos los que hemos visto, este es el que me ha parecido mejor: Examen de riesgo de diabetes.

Veamos, empero, cuales son esos seis detalles.

Una mujer bebe agua de una botella

1.- Sed permanente y continuas ganas de orinar. Es el primer síntoma. Si tienes sed a todas horas, y no hay manera de que la sensación se calme, y encima estás orinando continuamente, no extraigas la conclusión de que lo segundo es consecuencia de los primero y lo primero de haber comido algo muy salado. No. El culpable puede ser la excesiva glucosa en tu sangre. Si la insulina no circula por el torrente sanguíneo, el azúcar se queda en las venas y arterias y no pasa a los músculos, que es donde debe estar. Entra entonces en acción el riñón, que es quien ha de encargarse de eliminar el exceso de glucosa. Pero para hacerlo necesita agua, y el agua la saca el cuerpo de los tejidos en los que está acumulada. Total, que orino mucho porque tengo mucha glucosa que eliminar, y por eso necesito más agua que el cuerpo me demanda con la sensación de sed. Es un bucle diabólico, porque tiene una explicación sencilla (orino más porque bebo más) cuando en realidad bebes más porque tienes mucha glucosa, pero no te das cuenta.

2.- Fatiga. Otro síntoma que, cuando sabes que tienes entiendes a la perfección, pero que en un primer momento te puede confundir. La fatiga puede deberse a muchas causas, cierto. Y la fatiga sin motivo, también. El diabético que desconoce que lo es se fatiga porque la ausencia de insulina impide llevar la glucosa al músculo. Y el músculo quema azúcar para funcionar. Por lo tanto, si me canso más de lo normal con cualquier ejercicio o actividad cotidiana, y encima tengo mucha sed, ya tienes dos de dos. Empieza a plantearte si debes ir al médico.

3.- Comer, comer, comer y perder peso. Es otro de los bucles diabólicos de esta enfermedad cuando se desconoce que se tiene. Como no tienes insulina, tus células no reciben azúcar. Y si las células no reciben azúcar, que es su combustible, demandan que llegue cuanto antes y mandan al cerebro señales para que se lo dé. Y el cerebro, entonces, reacciona de la manera más rápida: demanda comida y manda estímulos para que el individuo sienta hambre. Y el enfermo que desconoce que lo es, come. Y come. Y come. Pero no solo nunca se sacia, sino que encima adelgaza. Peligro. Lo normal si uno come mucho -salvo que tenga problemas de tiroides-, es que engorde. Y si no engordas....

4.- ¿Porqué a veces se me ponen nubes en los ojos? Es uno de los síntomas que, en un primer momento, antes nos pueden avisar. La demanda de agua de los riñones que antes comentábamos hace que el agua que se necesita salga de cualquier tejido, y el cristalino es uno de ellos. El problema es que el cristalino es un tejido muy acuoso, y en cuanto pierde agua se resiente. Y la visión borrosa es su manera de avisar.

Esta anomalía no produce secuelas, pero tener diabetes y no cuidarse sí implica un riesgo para la salud ocular. Cuando hay exceso de azúcar en la sangre, los cristales de la glucosa tienden a fijarse en las paredes de venas, arterias y capilares. Y los capilares que alimentan el ojo son especialmente finos. Un cristal, por miscroscópico que sea, restando caudal a un capilar es un problema que puede derivar en graves consecuencias.

Cuidados de los pies en diabéticos

5.- Pequeñas heridas que tardan en curar. Otro de los avisos a los que hay que tomar muy en serio. La presencia de mucho azúcar en el torrente sanguineo retrasa de manera notable la cicatrización. La razón se desconoce a ciencia cierta, aunque la teoría más extendida es que ese exceso de azúcar interfiere en los procesos de curación y, una sangre muy dulce, es un buen caldo de cultivo para las bacterias. Sea como fuere, si una herida en el pie o en los dedos del pie, por pequeña que sea, tarda mucho en curar hay que mirárselo. Jasper Newton, creador de la marca de güisqui Jack Daniel's, era diabético y no lo sabía. Un día, en un ataque de furia, pateó una cuba y se hizo una herida en un dedo del pie. La herida nunca curó, acabó infectada y gangrenada y terminó por llevar a Jasper a la tumba. Era el siglo XIX, cierto, pero eso no quiere decir que no vuelva a pasar.

6.- No siento las piernas. La frase precedente es una exageración, pero el hormigueo o el entumecimiento de las extremidades inferiores es otro de los síntomas que no debemos obviar nunca. Mucho azúcar en sangre adormece las terminaciones nerviosas, y donde primero se percibe es en las extremidades inferiores. La causa estriba en que en los pies tiende a concentrarse la sangre, ya que llega muy deprisa -ayudada por la fuerza de la gravedad-, pero luego tiene más dificultades para salir de allí -precisamente por la fuerza de la gravedad-.

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