Quince profesores para tres alumnos en la carrera más difícil de España

Quince profesores para tres alumnos en la carrera más difícil de España

La complejidad de Ingeniería de Computadores, en la Universidad de Málaga, provoca una alta tasa de abandonos

FRANCISCO GUTIÉRREZ

Una gran soledad envuelve a los recién graduados Rafael, Agustín y Verónica. En su orla aparecen más profesores que alumnos. Son 15 docentes... tocan a cinco por cabeza. Alguien podría pensar que es una broma, una noticia falsa. Pero no, es tan real como las grandes dificultadas que han tenido los tres para llegar al final de la carrera.

No es extraño que solo Rafael Hormigo, Agustín Téllez y Verónica Vigaray compartan espacio en la orla del grado en Ingeniería de Computadores: una de las asignaturas de esta carrera, Métodos estadísticos para la computación, se podría decir que es la más difícil de todas las que se cursan en la Universidad de Málaga, si por difícil entendemos el porcentaje de alumnos que no la superan, tanto por suspender el examen como por no llegar a presentarse. No presentarse es el recurso de muchos alumnos para no consumir convocatorias: los profesores dejan unos minutos para ver el examen y, si el alumno lo ve muy complicado, abandona, consta como no presentado y no les cuenta la convocatoria.

Métodos estadísticos para la computación es una asignatura de primer curso, y no logran superarla el 95,7% de los estudiantes, según datos del Servicio de Calidad correspondientes al curso 2017/18. De los 93 alumnos matriculados ese curso, solo aprobaron 4.

Pero si Métodos estadísticos tiene el récord, hay otras asignaturas también de primer curso que no se quedan atrás: Cálculo para la computación (89,6 % de no superados), Estructuras algebraicas para la computación (83,7) y Matemática discreta (82,9%). Y Análisis y diseño de algoritmos, que es de segundo curso y tiene un 86,5% de no superados.

Trabajo asegurado

«Son muy pocos los que realmente quieren hacer esta carrera. Llega gente muy despistada, sin saber en lo que se ha metido, porque la nota de corte se queda en un 5. Por esto no es raro que en el segundo cuatrimestre las clases que queden en la mitad», explica Rafael Hormigo. Reconoce que el caso de su orla es un tanto extremo, pues como representante de alumnos se ha encargado de las de todas las titulaciones y en el resto hay en torno a una treintena de graduados. «Los compañeros van arrastrando asignaturas, pronto se pierde el sentido de grupo, hay quien ni siquiera quiere salir en la orla, otros lo han dejado para el año que viene y a algunos les quedan aún más créditos del mínimo que se exige para poder graduarse», explica.

El caso de Rafael, de 22 años, es además una excepción en las escuelas de ingenierías: Ha terminado la carrera en cuatro años. De hecho, le llaman 'el raro'. Pero no solo ha terminado en este breve tiempo: además es representante de alumnos en el consejo de estudiantes y de todas las escuelas de ingenierías a nivel estatal. Aún le queda el trabajo fin de grado, que lo presentará en febrero, pero ya tiene ofertas de trabajo sobre la mesa. No ha enviado ni un solo currículum y varias empresas han llamado a su puerta. Y él ha podido elegir: ya tiene un contrato con Freepik, la compañía malagueña de recursos gráficos.