«No puede ser que un chaval vaya a ver un partido y ya no lo volvamos a ver más»

Fotografía cedida por la familia para demostrar que el joven, en la imagen con polo rosa, disponía de entrada para el partido y llegó a acceder al estadio junto con su padre y su hermano/E. C.
Fotografía cedida por la familia para demostrar que el joven, en la imagen con polo rosa, disponía de entrada para el partido y llegó a acceder al estadio junto con su padre y su hermano / E. C.

Fallece un joven con discapacidad tras un altercado a las puertas de El Molinón | El joven salió del campo sin su entrada sin darse cuenta, se enfrentó con los vigilantes y sufrió un infarto

Gijón

Impotentes y rotos de dolor por la inesperada pérdida, los familiares del joven fallecido, este domingo a las puertas de El Molinón, tratan de explicarse cómo un hecho tan trivial como ir a ver un partido de fútbol terminó de una forma tan fatídica. El joven, de 30 años y con una minusvalía intelectual diagnosticada del 75%, falleció de un infarto en el Centro de Salud Parque-Somió minutos después de protagonizar un altercado a las puertas del campo, en los prolegómenos del partido que la Selección jugó en Gijón.

«No puede ser que un chaval vaya a ver un partido y ya no lo volvamos a ver más. Me da igual como haya sido», acertó a decir el tío de la víctima, consternado por la noticia y presa de las dudas por conocer en que circunstancias tuvieron lugar los hechos. «Vamos a luchar porque se aclare lo que pasó de verdad», afirmaba ayer, reclamando una investigación oficial de lo sucedido sobre la que ya trabajan los agentes de la Policía Nacional, quienes ayer recibieron las grabaciones de las cámaras de videovigilancia como primera de unas pesquisas que consigan depurar responsabilidades.

De hecho, la familia sostiene que el joven pudo ser agredido por el personal de seguridad del estadio, el cual señalan que no habría sabido responder de la forma que requería la situación dadas las características de la víctima, y no logra entender cómo pudieron denegarle la entrada cuando ya había estado dentro del estadio. «Era una persona muy tranquila, nada violento. Esto es una injusticia», afirman.

Muy conocido en Gijón

Pese a que todavía es muy pronto para pensar más allá de recuperar una normalidad que nunca volverá a ser la misma, fuentes familiares avanzan la posibilidad, incluso, de organizar una concentración para reclamar justicia por lo ocurrido. «Era un chico muy conocido en Gijón por su carácter sociable», afirman los allegados al joven, el cual fue alumno del Colegio de Educación Especial de Castiello, especializado en jóvenes de este perfil.

El joven que entró en un primer momento al campo junto con su padre, se separó de este antes del comienzo del partido y, desorientado, terminó fuera del estadio.

Tras reparar en lo sucedido, el joven intentó entonces reingresar al estadio por varias de las puertas, encontrándose en todas ellas con que los responsables de la seguridad del encuentro le impedían el paso, argumentando que no disponía de entrada o documento alguno que acreditase su acceso. Tras varias negativas, afirman fuentes policiales, el joven comenzó a desesperarse y adquirir un comportamiento violento, llegando incluso a golpear a una de las vigilantes, la cual resultó herida. Tal y como reflejan las grabaciones de las cámaras de seguridad del estadio, que ayer examinaron a conciencia los agentes, la situación desembocó en un altercado durante el que se produjo el intercambio de diversos golpes y empujones hasta que los miembros de la seguridad consiguieron reducir al joven, de gran envergadura.

Alertados de lo ocurrido por los propios vigilantes, una patrulla de Policía Local se personó en el lugar de los hechos, donde el joven continuaba mostrando una actitud violenta, a la que se sumaba un gran estado de nerviosismo que aumentaba a medida que pasaban los minutos. Al proceder a su detención, los agentes comprobaron que la víctima comenzaba a presentar síntomas de padecer un importante cuadro de ansiedad, por lo que decidieron trasladarlo al centro de salud más cercano, el del Parque-Somió, para que fuera atendido por un médico.

Sin embargo, una vez en presencia del facultativo, sufrió una parada cardiorrespiratoria. El personal sanitario presente en ese momento, que incluso intentó movilizar a la UVI móvil, trató de reanimarlo sin éxito durante 35 minutos.

La familia, consternada por lo ocurrido, aseguraba ayer que el cuerpo del joven presentaba numerosos golpes y arañazos fruto de la presunta agresión sufrida, siempre según señala fuentes familiares, a manos de los miembros de seguridad.

«Accedió de manera brusca»

Por su parte, la Asociación de Vigilantes de Seguridad (Arsepri) emitió un comunicado en el que lamentó «la terrible noticia» y envió su «más sincero pésame a la familia», si bien negó el relato de esta. Según explicó, «el joven era una persona con discapacidad intelectual que salió del estadio unos minutos e intentó acceder por otra puerta que no le correspondía. El personal que controlaba el acceso y el personal de seguridad le denegaron la entrada por dicho motivo, pero accedió de manera brusca al recinto. El personal de seguridad le cerró el paso y lo sacó al exterior. Tras ello volvió a acceder saltando el torno y echando a correr, al intentar detenerlo de nuevo, comienza a agredir al personal de seguridad, quien lo expulsa de nuevo y es cuando interviene la Policía Local tras detenerlo los vigilantes de seguridad». Arsepri concluye que las cámaras de seguridad «demostrarán que el relato inicial de fuentes familiares no es cierto» y mostró «todo su apoyo y solidaridad a la seguridad privada de El Molinón».