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Juan Manuel García 'Pincho' durante un momento de su intervención en la UEMC. Aida Barrio
Masterclass 'Comunicación y ciencias del comportamiento'

Pincho defiende una comunicación capaz de influir, conectar y salvar vidas

El experto Juan Manuel García acerca el lenguaje corporal o el razonamiento cognitivo a la UEMC

Celia Martínez

Martes, 25 de noviembre 2025, 21:42

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La Universidad Europea Miguel de Cervantes (UEMC) se convirtió este martes en un laboratorio del comportamiento humano. Allí, ante un salón de actos repleto de estudiantes, profesionales de la comunicación, miembros de cuerpos de seguridad y curiosos seducidos por la promesa de entender mejor cómo nos relacionamos, Juan Manuel García 'Pincho' impartió la masterclass 'Comunicación y ciencias del comportamiento'.

Antes de comenzar la sesión, organizada por la propia Universidad y El Norte, el rector de la UEMC, David García López, destacó el valor académico y social de abrir la universidad a nuevas miradas sobre la comunicación. «Vamos a absorber todo el conocimiento posible de este gran profesional, la institución apuesta por espacios formativos que enriquecen la experiencia del alumnado». En su opinión, estos encuentros «permiten entender la realidad desde perspectivas profesionales o personales diversas y complementarias».

En este sentido, celebró que la masterclass estuviera impartida por un experto ajeno al ámbito docente, pero con una amplia trayectoria práctica. «La UEMC cree en diferentes clases, como la de hoy, donde hay una persona no docente explicando cosas muy interesantes, mientras alumnos y otros cargos aprenden».

Por otro lado, el profesor de Criminología de la UEMC, Ricardo Vivas, subrayó la relevancia del tema para ámbitos como el de la justicia. Aseguró que «no hay nada más apasionante que esta ponencia», para añadir que en la mitad de los juicios «solo existe una prueba central, el testimonio», por ello «la credibilidad se convierte en un factor determinante y los jueces deben valorar, no solo lo que se dice, sino cómo se dice».

En esta línea, el docente insistió en que mientras «con las palabras es fácil mentir, con el lenguaje corporal no, y de ahí el valor formativo de la actividad».

El ponente

Con más de una década ofreciendo formación en lenguaje corporal, razonamiento cognitivo y comunicación estratégica, Juan Manuel García defendió que la mayoría de población desconoce cómo funciona realmente el proceso comunicativo, pese a protagonizarlo a diario. «La comunicación va mucho más allá de las palabras», recordó el ponente, y por ello consideró «imprescindible» cubrir un vacío que, en su opinión, está «muy presente en la sociedad actual», ya que «la mayor parte de las personas que hablan y comunican, lo hacen para sí mismas y no se ponen en el papel de los demás».

Este fue el eje principal de la masterclass: comprender que el cerebro toma decisiones emocionales antes que racionales; que respondemos a estímulos no visibles; y que la confianza es el factor «más determinante» para persuadir, negociar, comprender o calmar a otra persona.

Desde el inicio, el experto dejó claro que no pretendía saturar al público con tecnicismos, pero sí insistió en una idea vertebral: «Para poder venderse y convencer, lo más necesario es la confianza. Si somos capaces de generar confianza táctica, vamos a tener ventaja siempre».

Durante el acto, hubo un momento en el que recordó su paso por la Guardia Civil, concretamente por la Unidad Central Operativa (UCO), donde estuvo vinculado a negociaciones de secuestros: «Utilizábamos la comunicación para decir a las familias cómo hablar con los malos durante un secuestro», explicó.

Esta misma lógica la trasladó al ámbito de la salud mental, donde 'Pincho' asegura que las personas deben utilizar conductas verbales «para ayudar a personas que quieren suicidarse ganándose su confianza». Para él, cada conversación es una intervención potencial y cada gesto, una oportunidad de apoyo: «No negociamos con personas, hablamos con su cerebro».

Ricardo Vivas, profesor de Criminología de la UEMC; Juan Manuel García 'Pincho', ponente; David García, rector de la UEMC y Jesús Zarzuela, consejero delegado de la UEMC. A. B.

A lo largo de una hora y media, fue desgranando los mecanismos biológicos y psicológicos que sostienen la comunicación interpersonal. Entre ellos, las neuronas espejo, encargadas de interpretar la emocionalidad del otro: «Cuanta más experiencia tengamos, más fácil es acertar, porque las neuronas captan el lenguaje corporal y permiten conocer el estado emocional de la otra persona». De ahí que cualquier interacción –desde una entrevista laboral hasta una discusión familiar– deba entenderse como un intercambio de señales inconscientes. «Somos responsables de la imagen que los demás tienen de nosotros», advirtió.

Asimismo, esta masterclass combinó teoría científica, reflexiones prácticas y ejemplos reales, apoyados por fotografías y vídeos analizados en directo. Parte del éxito de su exposición en la Universidad Europea Miguel de Cervantes radicó en su formato dinámico, que Juan Manuel García asegura adaptar en tiempo real según el perfil, edad o reacción del público.

Entre los contenidos en los que el experto hizo hincapié está la «importancia» de la primera impresión, construida en apenas segundos. Para ello, citó estudios del investigador Alexander Todorov, para explicar por qué nuestro cerebro evalúa credibilidad, competencia o confiabilidad en función del rostro, incluso antes de escuchar una palabra. Por eso recomendó actuar de forma estratégica con algunas fórmulas: «Elevar las cejas al saludar, mostrar amabilidad genuina, saludar correctamente y utilizar el propio nombre del interlocutor». En este sentido, afirmó que «con decir 'buenos días' y elevar las cejas ya tenemos mucho ganado». Y fue más allá: «Cuando decimos 'caballero' o 'señora' nos alejamos del ciudadano, usar el nombre propio conecta con su cerebro y su ego».

El valor de la sonrisa

La sonrisa también fue protagonista de la ponencia, pero no cualquiera. Según García, si desaparece «demasiado rápido» el cerebro ajeno la interpreta como «falsa» y, es por esto, que aconseja mantenerla unos segundos más –«contar hasta tres»– para que resulte «creíble». Este tipo de matices, aparentemente insignificantes, «pueden marcar la diferencia en una negociación, una tutoría escolar o una intervención policial».

Posteriormente, el ponente afirmó que, aunque se suele asociar la comunicación verbal al mensaje principal, recordó que una persona habla de media «unas 16.000 palabras al día, unos 12 minutos en total», mientras que la comunicación no verbal «es permanente». Por eso, alertó sobre incongruencias: «Cuando el cerebro detecta una contradicción entre lo verbal y lo no verbal, todo va mal».

El público llenó el salón de actos donde se celebró la masterclass. A. B.

Así, recordó que un parpadeo «excesivamente largo», un gesto defensivo involuntario o una micro expresión facial pueden evidenciar «miedo, rechazo o mentira». «Las micro expresiones son breves e incontrolables y requieren entrenamiento para identificarlas», explicó, citando casos reales como el de Amanda Knox, la estadounidense condenada por el asesinato de su compañera de estudios Meredith Kercher en Italia y que años después fue absuelta de este hecho.

La interpretación del cerebro

De forma accesible, mostró cómo el cerebro interpreta señales inconscientes como picor facial, rigidez muscular o cambios en la mirada. También recordó que nunca deben analizarse de forma aislada, sino dentro de un patrón de conducta amplio, y para ello citó su propio ejemplo: «Yo estoy desconectado el 98% del tiempo, es mentalmente imposible estar analizando todo el día». Así y a modo de anécdota afirmó que los amigos de su hijo le temen «como al diablo», lo que atribuyó a su trabajo, no a una observación constante.

Otro bloque relevante fue el dedicado al análisis previo del interlocutor. «La información es poder», afirmó, a la par que aseguró que hoy, gracias a las redes sociales, es posible hacer «un preperfilado básico de una persona para conocer intereses, contexto emocional o pertenencias culturales», algo que puede ayudar a generar confianza. «Aunque no tengas redes sociales, sales en ellas», advirtió, y es este conocimiento el que permite activar sesgos como el de reciprocidad –tendencia a corresponder positivos– o el de grupo –pertenencia por quienes percibimos como parte de la misma tribu–. «Esto es tan eficaz porque el cerebro elige lo fácil frente a lo adecuado», dijo citando al Nobel Richard Thaler.

García también tuvo ocasión de firmar libros entre los asistentes. A. B.

Además, al ser preguntado por el público, Juan Manuel García 'Pincho' expresó que la cultura también condiciona el comportamiento y puso ejemplos externos: «No comunica igual un japonés que alguien de Cádiz», sin embargo, defendió la existencia de gestos universales vinculados entre todos.

Para concluir, el experto en comunicación no consciente aseguró que «cualquier persona puede mejorar su capacidad comunicativa sin inversión económica», ya que, sentenció, que «detectar expresiones es más sencillo de lo que la gente piensa», debido a que «en internet hay muchos recursos y aprender cuesta cero euros si te interesa de verdad».

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