Una perra asiste al juicio de su propio maltrato

Una perra asiste al juicio de su propio maltrato

Milagros, de raza Pit Bull, marca un hecho insólito en los juzgados españoles

Isaac Asenjo
ISAAC ASENJOMadrid

La rebautizaron como Milagros tras ser rescatada en unas condiciones deplorables y ser víctima de un cruel maltrato. Encontrada dentro de una maleta, cerca de un contenedor, y a pocos minutos de que pasara el camión de la basura que se la llevara para siempre, se recuperó de sus heridas físicas y poco a poco fue confiando de nuevo en el ser humano que tanto daño le infligió. Hoy 'sonríe', vuelve a mover el rabo con confianza y escribe un nuevo capítulo en la historia de la Justicia en España. Esta perra de raza Pit Bull ha acudido como testigo del juicio por maltrato animal contra su antiguo dueño. Algo insólito hasta la fecha.

«Que pase la testigo perjudicada». Las palabras las pronunció la magistrada del Juzgado de lo Penal Número Uno de Santa Cruz de Tenerife, Sandra Barrera, que con su gesto provocó que el juicio celebrado en Canarias marcara no solo un hecho excepcional sino también una mayor concienciación sobre la gravedad del maltrato animal. El can llegó acompañada de su actual dueña y se comportó acorde al escenario en el que se encontraba.

La fiscal de Medio Ambiente de la provincia, Francisca Sánchez, se encargó de aclarar a los asistentes que «obviamente la testigo no puede hablar», pero que iban a hacerlo por ella tanto la acusación pública como un médico forense, que expusieron a la juez las lesiones que había sufrido y cómo se encuentra en la actualidad.

El acusado de haberla arrojado a un contenedor basura confinada en una maleta rígida, Segio M.J., declaró por videoconferencia desde Sevilla, donde se encuentra en prisión preventiva tras ser detenido por su implicación en otros hechos, en este caso un robo acaecido también en la capital tinerfeña.

El procesado admitió ante la juez que había tirado la perra a la basura, pero alegó que lo hizo porque pensaba que estaba muerta debido a las heridas que le habían provocado otros canes.

Los hechos sucedieron en octubre de 2012 en Santa Cruz de Tenerife, cuando la perra fue objeto de un feroz ataque por parte de otros canes también propiedad del acusado, resultando gravemente herida por mordeduras en el cuello, torso, patas y otras partes del cuerpo. Según el informe de la Fiscalía, el acusado prefirió deshacerse de la perra antes que llevarla al veterinario, por lo que la metió en una maleta tipo trolley dejando la cabeza del animal por fuera y la arrojó a un contenedor de basura. La perra, que permaneció 21 horas encerrada, se salvó de que el camión de recogida de basura la aplastara porque unos vecinos oyeron sus gruñidos dentro del contenedor y abrieron un agujero en el plástico de la maleta para que pudiera sacar la cabeza.

«Cuando la sacaron, la perra estaba en 'shock'. Había estado encerrada en una maleta en la que casi no cabía y donde no podía ni respirar. Y se vio que tenía el cuerpo lleno de mordeduras de otros perros», ha relatado a Efe Adriana Naranjo, presidenta del Albergue Comarcal Valle Colino, que acogió al animal, lo recuperó y logró que fuera adoptado por otra familia, con la que sigue viviendo.

Naranjo reconoce que realmente no era necesario que la perra compareciera en el juicio, porque todas las lesiones que sufrió hace casi siete años están documentadas detalladamente y, en realidad, hoy está completamente recuperada, pero sí valora el gesto de la juez y la fiscal como una ayuda para «visibilizar» estos casos.

Sergio M.J. se enfrenta por estos hechos a una petición de condena de prisión que oscila entre los nueve meses que solicita la Fiscalía y el año que demanda la acusación ejercida por el albergue comarcal Valle Colino.

Si es condenado, la fiscal del caso ya ha adelantado que exigirá que cumpla su pena, sin que se le conceda ningún tipo de suspensión.