El Papa designará 13 nuevos cardenales en octubre, entre ellos dos españoles

El papa Francisco./Archivo
El papa Francisco. / Archivo

Miguel Ángel Ayuso y Cristóbal López se convertirán en purpurados | El pontífice protagonizó la anécdota de la jornada al quedarse encerrado 25 minutos en un ascensor

DARÍO MENORRoma

El papa Francisco dio este domingo dos sorpresas a los fieles que le esperaban en la plaza de San Pedro para el rezo del Ángelus. La primera es que se presentó en la ventana de su estudio en el Palacio Apostólico del Vaticano casi media hora tarde. Él mismo explicó el motivo del retraso, por el que pidió disculpas: se había quedado encerrado en un ascensor durante 25 minutos, por lo que hubo que llamar al cuerpo de bomberos con que cuenta el Estado más pequeño del mundo para que volvieran a ponerlo en marcha. La segunda sorpresa vino después de la oración mariana, cuando anunció que el próximo 5 de octubre presidirá un consistorio en el que designará 13 nuevos cardenales, 10 de ellos menores de 80 años y que, por tanto, podrían participar en un eventual cónclave para la elección del sucesor de Francisco. Los otros tres son arzobispos ya eméritos que han superado esa franja de edad y a los que el Papa les impondrá la birreta y el anillo cardenalicios como reconocimiento a su dedicación a la Iglesia católica.

Entre la decena de futuros prelados 'electores' hay dos españoles: el comboniano sevillano Miguel Ángel Ayuso, presidente desde el pasado mayo del Pontificio Consejo para el Diálogo Interreligioso y uno de los mayores expertos en el islam con que cuenta hoy la Iglesia católica; y el salesiano almeriense Cristóbal López, arzobispo de Rabat, que acogió a Jorge Mario Bergoglio durante su visita a Marruecos el pasado mes de marzo. Con dos décadas de experiencia como misionero en Egipto y Sudán, donde «enterró a mucha gente muerta de hambre», Ayuso ofrecía en una reciente entrevista con la revista religiosa 'Vida Nueva' su receta contra la islamofobia: «No levantar muros sino abrir avenidas y puentes a través de una cultura del diálogo, de un conocimiento profundo y verdadero de lo que somos para saber juntos descartar y separar todo aquello que es fruto de la manipulación, del bulo y de otras cosas que no hacen más que dividir las comunidades».

La peculiar elección del resto de protagonistas del consistorio que oficiará Francisco el mes que viene, el sexto de su pontificado, muestra su voluntad por lograr que tengan voz en el Colegio Cardenalicio comunidades católicas minoritarias o pequeñas numéricamente y alejadas de Roma. Así se entiende que vaya a crear cardenales al indonesio Ignatius Suharyo Hardjoatmodjo, arzobispo de Yakarta, o al guatemalteco Álvaro Ramazzini Imeri, obispo de Huehuetenango. También entran a formar parte del grupo de prelados que elegirán al sucesor de Bergoglio dos eclesiásticos con una clara sintonía con su forma de gobernar la Iglesia. El primero es el jesuita nacido en la antigua Checoslovaquia Michael Czerny, subsecretario de la Sección de Migrantes y Refugiados del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral, un organismo cuya dirección se ha reservado el propio Papa. El otro es el italiano Matteo Zuppi, arzobispo de Bolonia y ligado a la Comunidad de Sant'Egidio. Zuppi participó en un acto de desarme de ETA que tuvo lugar en abril de 2017 en la localidad francesa de Baiona, un gesto que levantó ampollas en la Iglesia vasca.