56 negros con capucha

Cephas Williams, en la imagen de la campaña. /
Cephas Williams, en la imagen de la campaña.

Harto de que la gente lo mire mal cuando usa su sudadera, Cephas Williams hace campaña para que el mundo supere los estereotipos

IRMA CUESTAValladolid

Cada mañana, David Lammy, miembro del Parlamento británico por el Partido Laborista y exministro de Asuntos Constitucionales, se viste con esmero. Un buen traje, una corbata y unos impecables zapatos de cordones le ayudan, como al resto de sus colegas, a lanzar un mensaje de profesionalidad y confianza. Fuera de la oficina, fiel al rito que cada día siguen millones de personas, se calza unos vaqueros, una camiseta y una sudadera con capucha. «Para mí –dice el político– una sudadera con capucha es como un par de zapatillas o un pijama, algo cómodo que puedes usar sin pensar... a menos que seas un hombre negro».

David Lammy es el número 55 de la lista de 56 británicos negros que se han sumado a la campaña promovida por Cephas Williams, un joven arquitecto que, cansado de soportar las miradas recelosas de la gente cuando usa su sudadera con capucha, está decidido a gritarle al mundo que el binomio negro-sudadera no tiene por qué traer de la mano algo malo.

Cephas ha bautizado su campaña '56 Black Men', y usando las redes sociales como plataforma, publica imágenes de políticos, directores de empresa, maestros, músicos, empresarios... con una sudadera con capucha y dos cosas en común: todos son negros y todos tienen historias vitales positivas de las que presumir.

«Los medios de comunicación rara vez se fijan en esa realidad, así que la campaña sirve como recordatorio de que, por cada hombre negro que se ve representado haciendo algo negativo, hay 56 de nosotros que no lo somos», explica el joven, harto de ir en el metro y ver cómo la gente trata de evitar sentarse a su lado, y de que los periódicos y las cadenas de televisión estén sembrados de noticias que, de alguna manera, demonizan a los de su raza. «¿Cómo va a cambiar la trayectoria de los jóvenes negros que miran estos mensajes o sus opciones de crearse una buena vida si se ven a sí mismos con una luz negativa todo el tiempo? Ya es hora de decir basta», asegura a la BBC en una entrevista en la que confiesa que, a pesar de su preparación académica y experiencia, a menudo siente que tiene que cambiar sus modales y comportamiento. Incluso habla de poner su «voz blanca» en las reuniones de trabajo para que le tomen en cuenta.

«No debería ser así»

Los testimonios de los 56 miembros de este selecto club fundado por Cephas se suceden como prueba de hasta qué punto el color de la piel puede marcar una vida. William Adoasi es el ejemplo perfecto, porque, aunque todo en él rezuma éxito y talento, sufre cada día las consecuencias de haber nacido negro. Dueño de la compañía de relojes Vitae London, el número 42 de la lista de Cephas tiene 28 años y vende sus productos en más de 30 países. Todo lo cual, asegura, no impide que la gente agarre sus bolsos o cruce la calle a su paso. «Hemos aceptado esto como la norma, pero no debería ser así para la próxima generación, deberían sentirse cómodos con su propia piel y no sentir continuamente que intimidan a otras personas».

William, como el resto de los integrantes de la lista, sabe que la desconfianza hacia los hombres negros, especialmente si llevan sudaderas con capucha, es endémica en el Reino Unido y en buena parte del resto del mundo. De ahí su empeño en demostrar lo contrario y su deseo de vivir en una sociedad en la que puedan ponerse un pantalón de chándal y una sudadera con capucha y ser vistos como quienes realmente son: ni delincuentes ni gamberros, simplemente unos tipos que van al gimnasio después de un largo día de trabajo.