¿Usas lejía y amoníaco? La OCU recomienda emplear productos alternativos para la limpieza

¿Usas lejía y amoníaco? La OCU recomienda emplear productos alternativos para la limpieza
OCU

El uso excesivo de estos artículos puede ser perjudicial para la salud

El Norte
EL NORTEValladolid

¿Usas lejía o amoníaco? La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) advierte del riesgo que tiene para la salud el uso abundante de estos productos. Y es que, nuestra casa debe estar limpia, pero no estéril como un quirófano ya que, la obsesión por la limpieza de muchas personas puede ser peliogrosa, incluso mortal. El caso más reciente es el de una mujer que falleció en Madrid a causa de una intoxicación por anhelación de amoníaco, producto con el que estuvo limpiando la cocina de su casa.

Algunos consejos de seguridad, según la OCU, son no mezclar lejía con amoníaco (se producirían vapores de cloro tóxicos); evitar el uso del amoniaco, ya que es una sustancia peligrosa; leer las instrucciones antes de usar el producto, y las adevertencias de peligro; guardar los productos de limpieza fuera del alcance de los niños; y no mezclarlos con los alimentos para evitar confusiones.

Alternativas a la lejía

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Productos con biocidas. La OCU recomienda usarlos, aunque no de forma generalizada, ya que «a la larga generan la aparición de bacterias resistentes, todo lo contrario de lo que se pretende».

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Productos con oxígeno activo. Se trata de una alternativa al cloro, aunque también son peligrosos y algunos están «etiquetados como nocivos».

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Remedios caseros. Entre ellos, uno de los más eficaces, según señala la OCU, es el vinagre blanco. «Lo hemos probado en el baño y hemos visto que su ácido (acético) también es capaz de matar las bacterias y es un excelente limpiador para los azulejos de la pared», señalan. Eso sí, no hay que confundirlo con el vinagre de vino blanco.

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El bicarbonato es otra alternativa, aunque la OCU advierte que en los baños es menos eficaz que el vinagre blanco.

Cómo elaborar un limpador natural para cada cosa

Para elaborar un limpiador general, según informa Las Provincias, se recomienda llenar una botella de espray manual con mitad y mitad de agua y vinagre, y un poco de jabón natural y bicarbonato sódico.

Si lo que se quiere es limpiar los cristales, en principio basta con agua a secas o, si se desea algo más de sofisticación, no hay más que hacer una mezcla con agua y vinagre a partes iguales, todo ello sazonado con una cucharadita de sal.

Si se quiere abrillantar los muebles se puede mezclar vinagre con aceite de oliva (en una proporción de uno a tres, respectivamente), o limón con aceite de oliva en proporción de uno a dos.

Y si se trata de dejar reluciente el inodoro, hay que echar vinagre y bicarbonato a partes iguales y dejar actuar toda la noche. Por la mañana no hay más que frotar.

Alternativas a los ambientadores o los cada vez más abundantes productos de aromaterapia supuestamente libres de química hay unas cuantas, desde colocar en recipientes hierbas secas o ramas de pino hasta disponer bandejas con bicarbonato de sodio para absorber los olores o hervir agua con canela. También se puede añadir a los productos de limpieza caseros tomillo, limón, enebro, clavo, o infusiones de eucalipto, romero o espliego.