Un juzgado anula la deuda de 1.200 euros de una mujer por ser analfabeta

Una mujer firma el recibo de una tarjeta./Hoy
Una mujer firma el recibo de una tarjeta. / Hoy

La vecina firmó el contrato de una tarjeta de crédito para comprar en una tienda, pero su abogado acreditó que no pudo leerlo

NATALIA REIGADASBadajoz

Una deuda de 1.200 euros ha sido anulada porque la mujer responsable firmó un contrato sin saber leer. El Juzgado de Primera Instancia número 6 de Badajoz ha desestimado la demanda de una empresa financiera que reclamaba ese pago después de que el abogado de la mujer acreditase que era imposible que hubiese comprendido lo que firmaba porque era analfabeta.

En la sentencia se explica la protagonista de este caso firmó un contrato para tener una tarjeta de crédito con el objetivo de financiar una compra en una superficie comercial de Badajoz en julio de 2017, según informa Hoy.

En abril de 2018 la empresa financiera presentó una demanda para reclamarle 1.157,57 euros. Dos meses después, el juzgado determinó que las cláusulas del contrato eran abusivas y rebajó la cantidad a 966,66 euros. Sin embargo, el letrado Fernando Cumbres, representante de la demandada, decidió recurrir y se abrió juicio oral.

En la sentencia que ahora se ha conocido, el juzgado establece que ha quedado acreditado que la demandada era analfabeta cuando firmó el contrato.

El abogado lo ha demostrado con un certificado expedido por una asociación de vecinos pacense en el que se establece que la mujer comenzó a recibir clases de alfabetización tres meses después de firmar el contrato con la tienda, por lo que en esa época no sabía leer.

«Ello implica que la demandada (...) no pudo tener conocimiento alguno de las condiciones del contrato que estaba firmando», indica el fallo, donde se añade que por este motivo no se cumplen los requisitos establecidos en los artículos 5 y 7 de la Ley de Condiciones Generales de la Contratación.

El artículo 7 establece que el firmante debe conocer el contenido del contrato. «No quedarán incorporadas al contrato las siguientes condiciones generales: las que el adherente no haya tenido oportunidad real de conocer de manera completa al tiempo de la celebración del contrato o cuando no hayan sido firmadas, cuando sea necesario, en los términos resultantes del artículo 5».

La sentencia no solo se apoya en que la mujer no sabía leer. Otro de los argumentos es que no se acredita correctamente la existencia de un contrato entre ambas partes de cara al proceso legal. La única documentación que se presentó, según la sentencia, es una tarjeta de crédito que cuenta con un límite de 300 euros. La empresa financiera no aportó un extracto que indicase que la usuaria había hecho uso de la tarjeta y tampoco se explicó porqué la deuda era superior al límite de la tarjeta.

Este hecho fue denunciado por la defensa, que se quejó de que no se acreditaba en ningún momento el origen de la deuda que se reclamaba a la demandada.

Por todo ello, el fallo desestima la demanda de la empresa financiera con expresa imposición de costas a la parte acreedora. Contra esta sentencia cabe recurso.

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