Johnson & Johnson, culpable de la «crisis de opioides» en EE UU por publicidad engañosa de los analgésicos Duragesic y Nucynta

Pastillas de opioides prescritas a un paciente con dolor crónico en 2016/JOHN MOORE / AFP
Pastillas de opioides prescritas a un paciente con dolor crónico en 2016 / JOHN MOORE / AFP

Un juez de Oklahoma responsabiliza a la multinacional del «aumento de las tasas de adicción, muertes por sobredosis y síndrome de abstinencia neonatal» y le impone una sanción de 515 millones de euros

Doménico Chiappe
DOMÉNICO CHIAPPEMadrid

El primer juicio contra una farmacéutica por contribuir a aumentar los adictos y las muertes por el consumo de opioides en Estados Unidos concluyó el lunes con una multa de 515 millones de euros contra Johnson & Johnson. La multinacional, que produce estos fármacos cien veces más potentes que la morfina bajo la etiqueta de Duragesic y Nucynta, «causó una crisis de opioides que se evidencia por el aumento de las tasas de adicción, muertes por sobredosis y síndrome de abstinencia neonatal», según el juez de distrito Thad Balkman.

En la sentencia, el magistrado desglosa en 64 puntos los gastos anuales en los que incurre el estado de Oklahoma para contrarrestar esta epidemia sanitaria, acrecentada, según su ponencia, por «técnicas de marketing y publicidad engañosa». Según la ponencia, los visitadores médicos convencían a los prescriptores de que los riesgos eran de 2,6% o menos, un porcentaje que minimizaba las consecuencias reales. Además, los doctores que recetaron una «gran cantidad» de opioides eran seleccionados como «clientes clave». La Fiscalía de Oklahoma, que acusó a la industria de crear una «sobreoferta de analgésicos adictivos» y de «alterar el orden público» desde los años noventa, calculó que el costo para el estado era superior a los 15.000 millones de euros. En EE UU, la sobredosis de opioides ha sido responsables de unas 400.000 muertes entre 1999 y 2017, según las autoridades norteamericanas.

Al conocerse el fallo, Johnson & Johnson aseguró que apelará, para extender un proceso que puede extenderse hasta 2021, y que sus productos «representan menos del 1% del total de recetas de opioides en Oklahoma y en los Estados Unidos». El próximo litigio para dirimir responsabilidades de las farmacéuticas en la crisis de estos analgésicos está pautada para octubre de 2019, en un juicio «federal y multidistrital». Johnson & Johnson no descarta llegar a acuerdos extrajudiciales como ya han hecho Purdue Pharma, fabricante de OxyContin, y Teva Pharmaceutical, que produce Actiq y Fentora. En España se comercializan también estos calmantes con prescripción médica.

En la sentencia se lee que la Agencia de Alimentos y Medicamentos (de EE UU) «concluyó que en la ficha del Duragesic había reclamos de seguridad falsos o engañosos y efectividad no comprobada» y solicitó que «cesara de inmediato la difusión de materiales promocionales», ya en 2004. Además, «muchos otros materiales de promoción que la farmacéutica usó en Oklahoma contenían la misma información falsa y engañosa». La parte de la acusación calificó la estrategia de la multinacional como «una campaña de lavado de cerebro cínico, engañoso y multimillonario para mostrar estos analgésicos opioides como una droga mágica».