El incendio de Canarias se debilita tras arrasar 12.000 hectáreas

Un hidroavión trata de apagar el incendio de Gran Canaria. / Reuters

La bajada de las temperaturas y el cambio de viento ha favorecido las labores de extinción

ALAIN MATEOSMADRID

Llegan las primeras buenas noticias desde Gran Canaria. El incendio ha perdido fuerza durante la madrugada, su avance se ha ralentizado y los técnicos aseguran que «el fuego puede quedar estabilizado durante este martes». Los cuerpos de extinción no prevén que las llamas entren al Parque Natural de Inagua y los daños observados por el momento en Tamadaba «son mínimos y superficiales», según el Cabildo grancanario. El presidente regional, Ángel Víctor Torres, califica la catástrofe natural como «el peor incendio del año y uno de los más graves de la historia de Canarias». El balance, por el momento, es de 10.000 evacuados de 50 núcleos urbanos y 12.000 hectáreas quemadas bajo un perímetro de 78,8 kilómetros. De esas hectáreas, casi una quinta parte pertenece a la biosfera de Tamadaba.

El tiempo ha sido un «factor clave» para que el pueblo grancanario se haya despertado este martes con un atisbo de esperanza. La disminución de la velocidad del viento durante la madrugada «resultó fundamental para que el aire fuese muriendo», afirman los técnicos. En cualquier caso, «el incendio no está extinguido», quiso matizar Torres en un tono prudente. En esa línea sigue la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet), que no cesa en sus avisos y alerta de que se esperan temperaturas de hasta 36 grados en las Islas Canarias los próximos días, por lo que el archipiélago continuará en alerta amarilla.

El flanco que más preocupa a los técnicos en estos momentos es el de la vertiente sur, que aunque «está contenido», un aumento de temperaturas «podría reactivar el fuego» y la preocupación «sería la misma que ayer». En el norte, en el Pinar de Tamadaba, aún se dan algunos puntos activos en los que se trabaja ahora mismo, aunque «están contenidos».

Los equipos de extinción, con 700 efectivos, trabajan junto a 16 medios aéreos. Este martes se incorporan al equipo dos helicópteros Kamov, un avión especializado en coordinación y un dron para analizar el incendio. El ministro de Agricultura, Luis Planas, que llegó este lunes a la isla, pide tranquilidad y asegura que «no es prudente realizar una predicción de cuándo se apagará el fuego», ya que se debe «limitar los efectos del mismo y evitar que se extienda lo máximo posible». Para mañana se espera la visita de la Ministra de Defensa, Margarita Robles, y el líder de la oposición, Pablo Casado.

Torres ha expresado, además, su confianza en que parte de las 10.000 personas que han sido desalojadas puedan volver a sus casas «después de comer». El presidente ha admitido que en la noche de este lunes la situación era «incontrolable» después de que el fuego avanzase hacia el sur y en el norte existía riesgo constante de rebrote.

Imagen tomada desde el espacio por el satélite Sentinel 2, del Programa Europeo Copernicus, donde se puede apreciar la dimensión del incendio de Gran Canaria.
Imagen tomada desde el espacio por el satélite Sentinel 2, del Programa Europeo Copernicus, donde se puede apreciar la dimensión del incendio de Gran Canaria. / EFE

Asimismo, ha explicado que los daños en el parque natural de Tamadaba son menos importantes de lo que se temían. «Los técnicos nos han dicho que los daños parecen notablemente inferiores de lo que se preveía, parece una quema controlada, pese a que es una zona prácticamente imposible de atacar en la que las llamas eran de más de 50 metros».

El incendio había arrasado antes de la madrugada más de 6.000 hectáreas de bosques y montes y provocó a última hora el desalojo de los vecinos de los barrios de Tasarte y Tasártico, en la localidad de La Aldea. El municipio, al sur de Tamadaba, forma parte del plan de contingencia de los servicios de emergencia para evitar que las llamas avancen hacia la reserva de Inagua. Las autoridades cifran en 706 personas las ubicadas en los albergues, aunque la mayoría de ellas «podrían regresar a sus hogares hoy mismo». Las que no podrán volver son las que tienen sus «viviendas calcinadas» o la casa muy dañada, según el presidente canario. Estos daños se presentan, por el momento, en el municipio de Gáldar.

Torres afirma que las autoridades trabajan con prudencia a la hora de indagar en las causas del incendio de Valleseco. «Hay una línea de investigación abierta y en la mayoría de los casos el ser humano es responsable, bien por una temeridad o imprudencia o por un acto deleznable», aseveró.

Gran Canaria vive una semana trágica con su tercer gran fuego. Si hace diez días el incendio forestal de Artenara arrasó 1.100 hectáreas –el autor de la negligencia que lo provocó se encuentra en libertad con cargos–, el sábado el nuevo fuego empezó en el barranco de Valleseco, muy cerca de Artenara. El tercer gran fuego originado hace una semana fue el de Cazadores -provocado-, con 160 hectáreas quemadas. Torres descarta la relación entre estos tres incendios ya que «son distintos y no se provocan por el anterior».

El alcalde de la localidad de Artenara, Jesús Díaz, pide rebajar «las medidas de seguridad impuestas» puesto que sus condiciones son de «desabastecimiento». Las carreteras que colindan con el municipio están cortadas, y con 85 personas de 400 en Artenara, el alcalde solicita que «se tenga sentido común» y recuerda que muchos vecinos quieren regresar a sus casas para dar de comer y beber a sus animales.

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