Estados Unidos y Rusia torpedean el acuerdo contra el cambio climático

Momento de la sesión, en la cumbre del clima en Katowice (Polonia)./Reuters
Momento de la sesión, en la cumbre del clima en Katowice (Polonia). / Reuters

Las dos potencias, junto a Arabia Saudí y Kuwait, se niegan a reconocer las «consecuencias nefastas» del calentamiento global

Daniel Roldán
DANIEL ROLDÁNMadrid

Las sospechas de que algo iba mal se confirmaron el pasado miércoles. El secretario general de Naciones Unidas, Antonio Guterres, apareció de improviso por la sede de la cumbre del clima (COP24) que se celebra en la ciudad polaca de Katowice desde el 3 de diciembre. El político portugués apareció en la sala de conferencias para arengar a las delegaciones –197 países– a que lleguen a un pacto que desarrolle el histórico Acuerdo de París que se firmó hace tres años que pretende limitar el aumento de la temperatura global dos grados, aunque lo ideal sería no pasar de una subida mayor de 1,5 grados. Además, se deben diseñar los instrumentos que permitan abordar de forma efectiva el cumplimiento de estos objetivos.

Guterres, en su discurso, fue claro: «Un fracaso en Katowice enviaría un mensaje desastroso a todos aquellos que están dispuestos a adoptar una economía verde». El mensaje estaba destinado, en particular, al cuarteto que más objeciones están poniendo para firmar un documento definitivo. Estados Unidos, Rusia, Arabia Saudí y Kuwait, cuatro países petroleros y los más reacios a dar un paso más en la lucha contra el cambio climático.

Esa implicación mayor es incluir en el texto final el del Grupo Científico Intergubernamental de Expertos sobre Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés), que insta a una acción «urgente y sin precedentes» en todos los ámbitos. El informe, el más sólido desde el punto de vista científico, advierte de que las «consecuencias nefastas» que tendría para el planeta un aumento superior a 1,5 grados respecto a la era preindustrial.

Sin embargo, los cuatro no se quieren comprometer tanto. Unos porque deberían darle la vuelta de forma completa a su modelo económico y no se quieren pillar los dedos con compromisos; y Estados Unidos porque se ha descolgado del Acuerdo de París en el momento en que Donald Trump llegó a la Casa Blanca, aunque algunos Estados se han rebelado contra esta decisión y han anunciado que mantendrán los compromisos adquiridos. Curiosamente, fue su antecesor, Barack Obama, uno de los muñidores del tratado junto al presidente chino Xi Jinping. Estos cuatro díscolos pueden tener en breve el apoyo de otro gigante. «Si no cambia (el acuerdo), saldremos. ¿Por qué tenemos que seguir en él? Es un acuerdo posiblemente dañino para nuestra soberanía», comentó Jair Bolsonaro, que se convertirá en el nuevo presidente de Brasil el 1 de enero. El país sudamericano es el séptimo emisor de gases invernadero.

'Pinza ecológica'

«En esta COP, algunos se están deprimiendo y otros se están desesperando», resumía a AFP, tras diez días de conferencias y negociaciones, Gunhild Stordalen, presidenta de la fundación noruega EAT. En el mismo sentido se expresó el canciller boliviano Diego Pary. «Se tendría que haber avanzado en toda la parte de implementación y de reglamentos», explicó. «Pero no se están encontrando los consensos necesarios y hay países que están tratando de diluir algunos temas, como el compromiso de los países desarrollados con los más desarrollados», incidió el ministro Asuntos Exteriores. Esta concreción tiene una cifra. Los países ricos quieren 100.000 millones de dólares –unos 88.000 millones de euros– anuales de ayuda para adaptarse al calentamiento. Muchos de estos Estados y territorios son los que sufren de forma directa los problemas climáticos.

Para intentar contentar a estos países y convencer al cuarteto, la Unión Europea y China se están moviendo y sumando más delegaciones a la Coalición de Ambición Elevada, a la que se han unido Santa Lucía, Noruega, Etiopía o Nueva Zelanda. Además, la ministra de Transición Ecológica, Teresa Ribera, ha sido nombrada como uno de los facilitadores de la COP. «La humanidad nos exige un acuerdo valiente. El mundo lo necesita, y nuestro país concretamente, muy expuesto a convertirse en un país desolado se lo merece», apuntó el responsable de Clima y Energía de SEO/Bird Life, David Howell. Y mientras, las islas del Pacífico Sur insisten en que los acuerdos sean «transparentes». «No queremos que el final del COP24 sea el mínimo común denominador», indicó la fiyiana Satyendra Prasad.

 

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