Pocos niños españoles quieren ser profesores

Pocos niños españoles quieren ser profesores
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Ante el reto educativo, la solución rápida es trasladar a las zonas desfavorecidas el «conocimiento y experiencia» de los maestros, pero a largo plazo sólo el 4,2% de los estudiantes quiere trabajar en un aula, según la OCDE

DOMÉNICO CHIAPPEMadrid

Para acortar la brecha educativa, España tiene aún deberes pendientes. Tiene un promedio de alumnos por aula (28,6) mayor que el de otros países del entorno (24,6) y los directores de los centros no pueden elegir a su personal, según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). Sin embargo, el «desafío fundamental» para una educación más «equitativa» es la «movilización del conocimiento y la experiencia de los profesores y directores de escuela», afirma Andreas Schleicher, director de Eduación y Habilidades de la OCDE, durante la presentación de 'Docentes en Iberoamérica'.

Es decir, «movilizarlos» a las zonas con mayor conflicto, donde más se les necesita. «¡Sorpresa!», exclama Schleicher, al repasar los indicadores de PISA, en que se basan sus conclusiones. «El número de alumnos no es definitivo, tampoco el de profesores, ni que el director de una escuela sea el que seleccione al personal. Pero la experiencia de los maestros sí es significativa, y los más talentosos deberían ir a las escuelas con mayores dificultades».

En España sólo el 4,2% de los estudiantes quiere trabajar en un aula, según la OCDE, aunque a los 30 años la vocación aumenta hasta el 5,6%. «No es un mal porcentaje», dice Schleicher. «Pero ser profesor no es la primera opción entre los estudiantes de 15 años, como sí lo es en los países cuya evaluación corresponde a un 'alto rendimiento' en los resultados de PISA». En España, el perfil de los maestros está «feminizado», según el análisis de la OCDE y Fundación SM, con un 76% de profesoras en la enseñanza Primaria y de 59% en la Secundaria, entre los 30 y los 49 años en su mayoría (62%). «El problema es que un alumno brillante prefiere otra carrera, porque la sociedad no valora bien esta profesión».

Para Schleicher hay valores intangibles. «Los grandes retos no se alcanzan por una mejora salarial. Más importa crear un sentimiento de identificación y reforzar la confianza y la autonomía profesional», asegura: «Tienes sólo una oportunidad en la vida, ésa es la realidad. Los niños que no han tenido éxito en la escuela no encuentran un segundo chance».

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