Los dueños de discotecas piden sanciones más duras para frenar el acoso sexual

Reclaman un cambio legal para que acorralar o perseguir con fines obscenos a una mujer o el exhibicionismo tengan multas cinco veces más caras, de entre 600 y 30.000 euros

Alfonso Torices
ALFONSO TORICESMadrid

Los dueños de discotecas y bares de copas han reclamado hoy a todos los partidos españoles que, en sus programas para las elecciones generales del 28 de abril, incluyan una reforma legal para endurecer de forma sustancial las sanciones contra los acosadores sexuales, como medida para intentar frenar esta lacra.

En concreto, piden que modifiquen el artículo 37.5 de la ley de Seguridad Ciudadana para que el acoso sexual y todos los actos contra la libertad sexual que no tienen carácter de delito dejen de ser una falta leve, como ocurre ahora, para convertirse siempre en una infracción grave, lo que haría posible multar a los acosadores con entre 601 y 30.000 euros, cuando ahora su castigo se reduce a pagar entre 100 y 600 euros.

La patronal del ocio nocturno en España, Spain Nightlife, considera que este enorme endurecimiento de las sanciones tendrá «un efecto disuasorio» en las más abundantes muestras de violencia sexual que sufren las mujeres, como son el acorralamiento con finalidad sexual, el seguimiento obsceno, las injurias sexuales, los tocamientos superficiales, el exhibicionismo, o la masturbación pública. De igual manera, animan a todas las autonomías a copiar el protocolo recién aprobado por Cataluña, que aumenta multas, exige un responsable de atención a las víctimas y un sitio adecuado para ello en cada local, y da formación específica para prevenir, detectar y actuar a policías, vigilantes, porteros y camareros.

Los mismos empresarios también alaban la intención del Gobierno de convertir todos los ataques a mujeres realizados sin su consentimiento en agresiones sexuales, con la desaparición de los actuales abusos, y piden que todas las sentencias contra acosadores y agresores incluyan medidas obligatorias de reeducación.

Estas son parte de las propuestas para tratar de «reducir a cero» el acoso y las agresiones sexuales que incluyen los empresarios de la noche en el estudio que han realizado sobre la presencia e incidencia de este tipo de ataques tanto en sus locales como en las proximidades de ellos. Para determinar el nivel de acoso han entrevistado a los responsables de 170 discotecas -diez por autonomía- y a los del Grupo Bull, empresas que gestionan el control de acceso de 200 de estos locales en España. Para cuantificar las agresiones han hecho una recopilación de todas las reseñas en medios de comunicación.

Agresiones al alza

El resultado de su informe es que el acoso sexual a clientas de discotecas y locales de copas ha disminuido un 11,8% en 2018 con respecto al año anterior, con Madrid y La Rioja con las mayores reducciones y con descensos de al menos el 10% en todas las autonomías salvo Cataluña, Andalucía y Baleares. No cuantifica los incidentes, pero calculan una media máximo de 10 o 20 al año por autonomía.

Las agresiones sexuales sin embargo han tenido un notable crecimiento, pese a ser cifras que, según Spain Nightlife, demuestran una «incidencia mínima o residual» de estos delitos en sus negocios. Tienen cuantificados 11 ataques con violencia en el interior de sus locales desde 2017, con un incremento en 2018 del 50% al pasar de 4 a 6. La mitad fueron en grupo y también la mitad se produjeron en los baños.

Las violaciones o intentos de violación contabilizadas en el exterior -a más de 100 metros del local- sobre mujeres que habían salido de la discoteca son 17, con el dato preocupante de un aumento del 40% en 2018 y de que 2019 ha empezado con 5 agresiones, el 71% de las del año pasado en menos de tres meses. En ocho ocasiones el atacante procedió de un amigo o de alguien que conoció en la discoteca, siete agresiones se produjeron en calles oscuras o parking, y seis en vehículos, incluido dos ataques de un taxista. A la vista de estos últimos datos, los dueños de discotecas piden mayor presencia policial en los alrededores de este tipo de locales, una mejor iluminación de calles y aparcamientos, y más cantidad y frecuencia de transporte público.

Por su parte, aseguran que han aumentado de forma notable los medios de vigilancia -incluidas cámaras interiores y exteriores- y que forman tanto a su personal de control de acceso, de seguridad o camareros para que prevengan y actúen ante la mínima señal de acoso o de intento de agresión. Entre las medidas que destacaron está la expulsión y prohibición de entrada a los autores de episodios de acoso, el control prioritario de los baños, la especial vigilancia a si alguien intenta echar alguna sustancia a la bebida de una chica, y el control de las jóvenes embriagadas que salen acompañadas por grupos de hombres. También, en algunos locales, el DJ utiliza un foco para iluminar zonas en las que sospecha que una mujer es acosada.

Destacaron que discotecas de Barcelona y Tenerife ya han empezado a implantar un amplio protocolo internacional de prevención de las agresiones conocido como 'Pregunta por Angela', que quieren extender al resto de negocios. Cuando una mujer pregunta por Ángela a cualquier empleado del local éste sabe que está siendo acosada y activa las medidas de protección y seguridad.