El estatus social, tan hereditario como las características físicas

Alumnos de Oxford/
Alumnos de Oxford

Un estudio británico asegura que, al menos en Reino Unido, la movilidad social es tan baja ahora como hace ocho siglos

COLPISAmadrid

Una investigación británica ha desvelado que la movilidad social la capacidad para saltar de una clase social a otra apenas ha cambiado en casi 850 años. Los descendientes de las élites de entonces siguen, en su mayoría, en una posición parecida. La herencia del estatus, concluyen, es incluso más fuerte que la de algunas características físicas como la altura.

«El estatus social se hereda con más intensidad que la altura. Esta correlación no ha cambiado durante siglos», aseguran los investigadores en su artículo, que sospechan que existe una «física social subrepticia sorprendentemente inmune a los cambios de gobiernos». Ni siquiera los últimos siglos, donde en Reino Unido ha imperado un sistema democrático, liberal, y supuestamente capaz de promover la movilidad social. «En 2012 es apenas superior a la que había en tiempos preindustriales», recalcan.

Oxford y Cambridge

Los investigadores responsables del trabajo analizaron los apellidos de todos los que han estudiado en Oxford o Cambridge desde el año 1170 hasta 2012. Estas dos universidades son las dos más importantes del país, y de las más prestigiosas del mundo. A sus aulas acceden, sobre todo, personas de un estatus educativo y socioeconómico muy alto.

«Hasta 1832 eran las únicas universidades inglesas y, desde entonces, son las más exigentes en el proceso de admisión», aclara el artículo. «Podemos inferir el estatus medio de cualquier grupo de una generación concreta por el porcentaje relativo de apellidos de ese grupo que estudia en alguna de las dos universidades y comparándolo con el porcentaje relativo de apellidos en la sociedad en su conjunto».

Con estos datos elaboraron un estudio estadístico con una conclusión clara: «El estatus social de los grupos permanece en el tiempo. La movilidad social no aumenta tras la llegada de la revolución industrial, de las instituciones sociales, ni con la educación pública, ni con el sufragio universal ni tan siquiera con los impuestos redistributivos».

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