En busca de una cura para la dehesa que salve al jamón ibérico

En busca de una cura para la dehesa que salve al jamón ibérico

La Universidad de Oviedo, 'Joselito' y la Junta de Extremadura han unido esfuerzos para luchar contra la 'Seca'

Elena Martin Lopez
ELENA MARTIN LOPEZMadrid

Todo el mundo conoce la fábula de los tres cerditos y recuerda su miedo al ser amenazados por el lobo con destruir sus casas, pero no todo el mundo sabe que el cuento no está tan lejos de la realidad. Ese mismo miedo es el que sentirían los cerdos ibéricos españoles que viven en la dehesa extremeña si supiesen que su hogar también está amenazado, aunque en este caso no por un lobo, sino por la enfermedad de la 'Seca', que hasta 2016 ha provocado la muerte de un millón de encinas y alcornoques en este área de la península, árboles de cuyos frutos se alimentan estos animales.

En las últimas décadas, la sobreexplotación, la contaminación ambiental, el aumento de la temperatura y las plagas de insectos, la disminución de los recursos hídricos y la biodiversidad, o el desconocimiento y la mala gestión de este ecosistema, entre otros factores, han propiciado el debilitamiento del sistema inmune de algunas especies arbóreas de la dehesa. Esta situación de vulnerabilidad ha fortalecido al hongo Phytophtora cinnamomi -una de las 100 especies exóticas invasoras más dañinas del mundo según la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza-, que es capaz de infectar a los árboles a través de sus raíces dando lugar a síntomas parecidos a los de la sequía (pérdida de hojas, pudrición de las raíces, imposibilidad de absorver agua y minerales del suelo...). Una vez infectados, mueren en pocos años, tanto si son árboles jóvenes como centenarios.

Actualmente, no hay una solución disponible para controlar a este hongo patógeno. Por ello, la Universidad de Oviedo, en un proyecto impulsado y financiado por 'Joselito' y la Junta de Extremadura, que lo co-financia con fondos europeos FEDER, llevan varios años investigando una cura. «Estamos buscando una forma de producir a gran escala una molécula antifúngica que pueda aplicarse a grandes extensiones de terreno, ya sea para matar al hongo patógeno de una forma eficiente o para prevenir el contagio de terrenos sanos», expresa Felipe Lombó, director del estudio en la Universidad de Oviedo.

Este contagio puede producirse por diversos motivos, siendo uno de ellos los propios cerdos que, aunque no se contagian con la enfermedad en el caso de consumir alguna de las pocas bellotas que producen los árboles infectados por la 'Seca', sí que funcionan, de forma inconsciente, como medio de transporte, pues las esporas del hongo se adhieren a sus pezuñas y se distribuyen por el terreno a medida que este se mueve.

Una cura natural

El objetivo de la investigación es que el compuesto que frene la propagación del Phytophtora cinnamomi sea «lo más natural y lo menos agresivo posible para el ecosistema», explica Juan Luis Gómez, quinta generación de Joselito y líder del proyecto de la lucha contra la 'Seca' por parte de la empresa jamonera. Así, la molécula que han creado y que está en sus últimas fases de estudio, está formada por plantas que viven en el ecosistema mediterráneo y que se pueden encontrar en la propia dehesa.

Si la enfermedad no se controla, las poblaciones arbóreas a las que afecta este hongo irán muriendo poco a poco, llegando incluso hacer desaparecer el ecosistema de la dehesa y provocando una crisis tanto ambiental como económica a largo plazo.

«Como empresa, llevamos 150 años viviendo del campo, porque al final, el cerdo ibérico de bellota se alimenta del fruto de las encinas y los alcornoques, mientras que a nivel medioambiental la dehesa es un ecosistema clave de la península, así que no podemos permitirnos el lujo de dejarla morir», sostiene el empresario. Sin embargo, Joselito no será la única empresa en sufrir la pérdida de estos árboles, porque de este ecosistema no solo depende el cerdo íberico de bellota, también muchos otros tipos de industria como, por ejemplo, la del corcho.