El exmilitar que perdió un brazo y una pierna por un ataque de tiburón

Paul de Gelder defiende a estas criaturas «magníficas e incomprendidas». Esta noche lo cuenta en Discovery Channel

Un tiburón limón arremete contra uno de los buzos que realizaron los documentales. /Discovery Channel
Un tiburón limón arremete contra uno de los buzos que realizaron los documentales. / Discovery Channel
INÉS GALLASTEGUI

«Llevaba cuatro minutos en el agua cuando noté un golpe fuerte en la parte trasera de la pierna derecha. Me costó un momento darme cuenta de lo que estaba pasando. Hasta que me vi cara a cara con la enorme cabeza de un tiburón toro». Paul de Gelder cuenta sin dramatismo su encontronazo, hace diez años, con un escualo de más de tres metros que le arrancó parte de la pierna y el brazo derechos mientras participaba en un ejercicio antiterrorista de la Armada australiana en la bahía de Sydney. El exbuceador de élite, que hoy tiene 42 años, no perdió mucho tiempo en lamentarse: en cuanto le quitaron los puntos de sus miembros amputados volvió al agua. No guarda rencor hacia estos animales «magníficos e incomprendidos». De hecho, se dedica a promover su defensa a través de la grabación y difusión de producciones audiovisuales. «Somos nosotros los que entramos en su casa», recuerda De Gelder, uno de los protagonistas de la Shark Week 2019, un especial con una docena de documentales y una película de ficción que Discovery Channel emite hasta el próximo domingo para acercarnos a estos temibles pero fascinantes seres. Los espectadores españoles podrán verle esta noche en 'Naufragio entre tiburones 2' (22:00 h) y 'Tiburones: aguas peligrosas' (23:00 h).

No solo venció el miedo a los tiburones; también su fobia a hablar en público: desde que abandonó el Ejército en 2012, De Gelder imparte por el mundo charlas motivacionales en las que muestra la importancia de sobreponerse a los obstáculos que nos presenta la vida. Se ha hecho vegano y es un convencido activista por la conservación de la naturaleza, incluidos los escualos, necesarios para el equilibrio ecológico de los océanos pero en peligro a causa del pavor que despiertan entre nosotros. Un miedo irracional: en todo el mundo se registra una media de diez muertes al año por ataques de tiburones, frente a las 25.000 que provocan los perros o las 700.000 que causan los mosquitos con su picadura, según datos de la Fundación Bill Gates.

Paul de Gelder se sumerge en aguas infestadas de escualos como el que le mutiló.
Paul de Gelder se sumerge en aguas infestadas de escualos como el que le mutiló. / Discovery Channel

–No había habido un ataque de tiburones en el puerto de Sydney desde hacía 60 años cuando usted fue atacado en febrero de 2009...

–La verdad, tuve mala suerte ese día. Llevaba un traje de neopreno negro que me hacía parecer una foca, en unas aguas templadas y turbias.

–¿Fue todo rápido y confuso o le dio tiempo a darse cuenta de lo que estaba ocurriendo?

–Me costó un momento darme cuenta de qué le había pasado a mi pierna y a mi mano, pero en cuanto vi la cabeza del tiburón, lo supe.

–¿Cómo reaccionó?

–Una vez que el tiburón se dio cuenta de que yo era comestible –había agarrado la carne de mi pierna–, empezó a sacudirme y finalmente tiró de mi hacia abajo. Intenté pincharle en el ojo y darle puñetazos en la cabeza para alejarlo, pero no me soltaba. En un momento dado, me rendí, porque me estaba arrastrando hacia el fondo. Afortunadamente tenía cerca a mis compañeros de la Armada, que lograron sacarme del agua. Luché por sobrevivir, pero no estaría aquí hoy si no fuera por el increíble equipo de colegas, técnicos de emergencias y médicos que me salvaron la vida.

Flexiones en el hospital

Por eso uno de sus principales consejos de buceador es llevar siempre a bordo de cualquier embarcación material médico para emergencias. «Los ataques de tiburones son raros, pero tener acceso rápido a cuidados sanitarios puede suponer una enorme diferencia», recuerda. En su caso, sus compañeros lograron contener la hemorragia y le trasladaron en minutos al hospital. Su antebrazo derecho ya no estaba. En cuanto a la pierna, sí estaba, pero el pez, de unos tres metros de longitud, había arrancado de cuajo los tendones y músculos de la corva. No dudó ni un segundo en optar por la amputación.

 En 2009 un tiburón toro le mutiló salvajemente, pero salió adelante. «Las cosas malas pasan, pero podemos elegir si nos hacen más débiles o más fuertes», dice De Gelder.
En 2009 un tiburón toro le mutiló salvajemente, pero salió adelante. «Las cosas malas pasan, pero podemos elegir si nos hacen más débiles o más fuertes», dice De Gelder. / Discovery Channel

Mucho antes de contar con sus prótesis, ya estaba haciendo flexiones en el hospital y solo tres meses después del accidente se subió a una tabla de surf. «Estaba deseando volver al agua», admite.

Durante los siguientes tres años, se dedicó a entrenar a compañeros de la Armada. En 2012 publicó su autobiografía, 'No time for fear', y al año siguiente inició su colaboración con la Shark Week del canal estadounidense. Aunque reconoce que antes apenas sabía nada de tiburones, a raíz del ataque comenzó a aprender de científicos y expertos. «Estas bellas criaturas son una parte vital de nuestro ecosistema y las necesitamos para mantener nuestros océanos sanos», recuerda.

Actuar como comida

Su consideración como monstruos sanguinarios o asesinos es más leyenda negra –debida en gran parte a la saga cinematográfica iniciada por Steven Spielberg– que realidad. «Son los únicos superpredadores que dejan a los humanos entrar en su territorio», observa el aventurero australiano. Otras especies que ocupan el puesto más alto en la cadena alimentaria dentro de su hábitat, como lobos, leones, osos o cocodrilos, no son tan condescendientes. «Son animales salvajes y nosotros vamos a su casa, así que debemos ser muy conscientes del entorno –recuerda–. Ellos no nos ven como comida, pero actuar como si fuéramos comida –por ejemplo, chapotear– puede tener repercusiones negativas».

Leyenda negra

Especies vulnerables
Especies como la tintorera, el cazón, el marrajo y la pintarroja son comestibles, pero otras son capturadas por deporte o por ser consideradas dañinas, como el gran tiburón blanco. La sobrepesca de especies que constituyen su alimento, el 'sharkfinning' o extirpación de su aleta dorsal para elaborar sopa o con presuntos fines medicinales, la 'pesca fantasma' –por artes abandonadas– y el deterioro de sus hábitats por la contaminación han puesto a estos peces en riesgo de extinción. Juegan un importante papel ecológico: si su población disminuye, algunas de sus presas proliferan y hacen peligrar los arrecifes de coral, con la consiguiente reacción en cadena. Además, eliminan ejemplares débiles o enfermos del mar.
400
millones de años tienen estos peces carnívoros de esqueleto cartilaginoso. Son depredadores temibles gracias a sus agudos sentidos –huelen la sangre a kilómetros y sienten el ritmo cardiaco de sus presas– y su diseño hidrodinámico que les permite nadar rápida y silenciosamente –el mako lo hace a 48 km/h–. No les gusta la carne humana.
18
metros mide la especie más grande, el tiburón ballena, y 30 centímetros la más pequeña, el tiburón linterna enano. Hay más de 375 especies con hábitats y comportamientos muy distintos. El tiburón toro, como el que atacó a Paul de Gelder, nada también en agua dulce, e incluso ha sido hallado en lagos de campos de golf en Australia.

A lo largo de esta semana, Discovery emite más de 20 horas de documentales sobre los más diversos aspectos de estos animales, con algunos de los principales expertos del mundo y la tecnología más avanzada para que los espectadores casi puedan tocarlos. El megalodón, que reinó en los océanos con sus 20 metros de largo hasta su desaparición hace 2 millones de años; la leyenda de 'Deep Blue', un gran blanco de más de 6 metros;o los tiburones tigre de la isla de Norfolk, donde la población les arroja animales enteros creyendo prevenir sus ataques, son algunos de los temas que se abordarán en esta programación especial que el canal norteamericano emite desde hace 31 años. Una novedad es el estreno de la película de ficción 'Capsized: blood in the water', protagonizada por Josh Duhamel. Y entre todas esas historias estará el testimonio vital de Paul de Gelder, nadando entre tiburones. De nuevo.

–¿Cómo ha cambiado su vida desde aquel ataque?

–Fue una experiencia traumática y ahora mi vida es diferente en todos los aspectos. Las cosas malas pasan, pero podemos elegir si nos hacen más débiles o más fuertes. Cuando nos enfrentamos a esas decisiones, es importante elegir sabiamente y plantearnos la vida con alegría y el corazón abierto.