Adopta una lombriz

Adopta una lombriz

El vermicompostaje es el 'hermano' pequeño del reciclaje orgánico. Una web europea ofrece estos invertebrados que pueden triturar 35 kilos de residuos anuales en un hogar. «Es un paso para reducir la huella ecológica», afirma su creadora

Antonio Corbillón
ANTONIO CORBILLÓN

Los pisamos, nos producen un poco de asco y bastante desprecio. Pero las lombrices, esos bichitos de 5 a 10 centímetros que barbechan la tierra sin parar, son claves para nuestra subsistencia. Son autores de entre el 60% y el 80% de la biomasa animal del planeta. Ni la mejor flota de tractores les hace sombra a la hora de enriquecer el suelo. Y, además, en su ciega laboriosidad estos seres invertebrados y fitófagos que huyen de la luz son el menú de muchas especies que luego llegan a nuestra cadena alimentaria.

Aún así, están dispuestas a dar un paso más. Nos están ayudando a reducir nuestra huella ecológica, el rastro de desechos que dejamos alrededor. En los últimos años se han multiplicado, sin prisa pero sin pausa, las experiencias en redes de colectivos que practican el vermicompostaje o lombricultura: el uso casero de estos bichitos para convertir en abono natural los desechos orgánicos de un hogar. Apenas se necesita una caja de cartón, algunas hojas de periódico viejas y un manual básico para cuidar la colonia. «Si no tienes un control permanente y asesoramiento es fácil perderlos. Hay que ser constante», aconseja Raúl Urquiaga, educador ambiental de Ecologistas en Acción y miembro del colectivo Grama.

«En una vivienda te puede permitir ahorrarte hasta 35 kilos de residuos orgánicos por persona al año», explica desde Nantes (Francia) Florencia Regnier. Entre ella y su hermano, David, pusieron en marcha hace seis años www.plus2vers (más lombrices, en castellano), la primera web europea de intercambio y apadrinamiento de lombrices.

El Mejor 'tractor' de la naturaleza

60%
de su peso en tierra se come al día una lombriz. Diez kilos gestionan hasta 600 gramos de restos orgánicos. Los expertos consideran que 200 gramos de lombriz en un piso bastan.
80%
de la biomasa generada por animales (incluidos los humanos) se la debemos a estos invertebrados que colonizan el subsuelo de toda la tierra fértil. Nadie enriquece suelos como ellos.
Consejos para garantizarse el 'oro del jardinero'
No tiene ojos, ni dentadura, ni huesos. Pero el mejor aliado de los nutrientes de jardín tiene varios promotores que ofrecen consejos para iniciarse. Las webs más completas en castellano son www.compostaenred.org y www.plus2vers.

Empezaron en su casa de París y, cuando se trasladaron a Nantes, no sabían qué hacer con sus anélidos (familia científica de estos invertebrados). «Los amigos nos miraban como si estuviéramos locos. Hasta que comprendieron que no tienen olor, ni manchan», recuerda Florencia.

Pensaron que a otras personas les ocurrían experiencias similares y pusieron en marcha su red digital. Empezaron 30 interesados y ahora son más de 1.650 repartidos por media Europa (tres en España), Marruecos o Canadá. Se han gastado el dinero de un premio en traducir plus2vers a otros idiomas (incluido el castellano), hacer actividades de promoción en las escuelas, seminarios, talleres y todo tipo de información práctica para que gestionar una familia de lombrices esté al alcance de cualquiera. Y también para intercambiarlas entre los usuarios. «Todo es gratis: tanto dar como recoger», aclara Regnier, que invita a «dar el paso para vivir de forma más natural y ecológica».

Miles de experiencias

En España hay muchos más lombricultores de lo que se piensa. Experiencias individuales y discretas que trata de poner en el mapa Composta en Red, un colectivo que trabaja por el reciclaje natural de toda la basura orgánica en general. «De alguna manera hay que intentar cumplir la normativa europea que exige que el 50% de la materia orgánica no vaya a vertederos a partir de 2020», explica Jorge Romea, presidente de la asociación, que admite que «el vermicompostaje todavía es el hermano pequeño del sector».

El único informe fiable, elaborado por este colectivo en 2011, localizó 161 municipios con proyectos de compostaje y casi 4.500 compostadores activos. Una cifra que se ha quedado muy pequeña y que esperan completar en el futuro con su 'Compospedia' digital.

Romea es jefe de Medio Ambiente en Rivas Vaciamadrid, ayuntamiento pionero en crear una red de cuidadores de lombrices. «Regalamos 100 vermicompostadoras y tenemos lista de espera». El miedo inicial al rechazo no estaba justificado. «Tenemos una vecina que genera tanto compost de lombriz que ha llenado el edificio de plantas con su abono», pone a modo de ejemplo.

Ese hermano pequeño del abono orgánico casero puede ser el primer paso para el objetivo que ya han logrado algunos municipios que son pioneros en España. «Hay localidades de Cataluña y pronto alguna vasca en las que ya no pasa el camión de la basura orgánica», destaca Romea. Es el mejor triunfo para el uso del llamado quinto contenedor: el de los desechos orgánicos ecológicos.

La Comisión Europea dice en un informe que si se potenciara el reciclado natural se sustituiría hasta un 30% de los abonos inorgánicos y los fertilizantes químicos. Por eso, el papel que pueden jugar las lombrices está generando una incipiente industria. «Sirven para algo más que para pescar», advierte en la 'Revista Técnica de Medio Ambiente' (Retama) Sergio Quiroga, gerente de Ecocelta Galicia, primera empresa de abonos naturales que ha creado un laboratorio de vermicompostaje. De la mejora progresiva de su calidad, Quiroga afirma que es como crear «un vino de reserva».

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