Lágrimas humanas para cocinar

Botes de sal /
Botes de sal

Una tienda londinense de alimentación para 'monstruos' presenta una colección de sales hechas con lágrimas de tristeza, de desamor o de felicidad

JAVIER VARELAMadrid

Siempre se ha dicho que hay que ponerle un poco de sal a la vida, pero ¿serías capaz de echar a tu comida sal que contenga lágrimas humanas? Ahora ya es posible gracias a Hoxton Street Suministros Monster, una tienda de comida para monstruos en Londres que ha comenzado a comercializar este producto, entre otros muchos de lo más peculiares. El objetivo de esta tienda es, además de ofrecer productos exclusivos, fomentar la lectura entre los más pequeños y colaborar además con una ONG conocida como Ministerio de Relatos, que ayuda a los jóvenes a aprender a escribir con talleres gratuitos y tutorías de escritura.

En esta exclusiva colección hay lágrimas de alegría, de tristeza, de cólera, de un estornudo o de desamor, aunque también las hay menos 'románticas' como las que provocan pelar una cebolla. Según Hoxton Street Suministros Monster, "al consumir alimentos sazonados con estas sales, se puede limpiar todo el dolor y sufrimiento acumulado en sus cuerpos", además de ayudar a una buena causa. La fabricación de esta colección de sal "combina artesanía centenaria con la lágrimas humanas que se hierven suavemente en tanques de cristalización", aseguran en la web de la tienda, en la que venden un pack de cinco 'sales' a 33 libras o a 7,5 si te 'conformas' con un frasco.

Además, no esconden la composición de sus sales para que todos los humanos sepan lo que toman. Así, la sal hecha de lágrimas de cólera contiene sal marina ahumada sobre madera de roble galés o la sal hecha de lágrimas de la risa lleva además de sal marina, especias orgánicas (pimienta, cilantro, cúrcuma, pimentón, comino, nuez moscada, canela, jengibre, pimienta y clavo de olor). Toda una experiencia para nuestros sentidos del humor.

Pero no sólo se conforman con ofrecer sal de lágrima humana, ya que ofrecen muchos productos de lo más variopintos y todos ellos con una lectura en su interior. Venden paquetes de chocolate con dientes de la mejor calidad -recogidos por su experto equipo de hadas de los dientes- y que contiene un pequeño cuento de la autora Francesca Simon; caramelos para recuperar la voz y "seguir gritando o aullando" con un cuento dentro; o los caramelos para inculcar un sentimiento de pánico -particularmente eficaz en manifestaciones, aseguran- y que contiene un cuento de Joe Dunthorne.

Sin ninguna duda se trata de una amplia gama de sabores exclusivos con los que alimentar el cuerpo y la mente de los más pequeños de una forma divertida y con un punto mágico.