El reto de la movilidad humana, tema central de la última campaña de Ayuda en Acción

Un grupo de mujeres y niños etíopes abandonan sus casas./Hugo Palotto
Un grupo de mujeres y niños etíopes abandonan sus casas. / Hugo Palotto

La pobreza, los desastres, el cambio climático o la violencia son el detonante que lleva a más de 300 millones de personas en todo el mundo a abandonar sus hogares

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La movilidad humana es uno de los grandes retos a los que debe hacer frente la sociedad global en el siglo XXI. Con el objetivo de dar respuesta a este desafío, Ayuda en Acción lanza su campaña #OperaciónSalida, con ella defiende que ninguna persona debería verse obligada a vivir donde nace, menos aún si en ese lugar no dispone de las oportunidades para el pleno desarrollo de sus capacidades y el ejercicio de sus derechos, en general; pero, sobre todo, el más básico de todos: tener una vida digna.

«La migración siempre ha existido. Es cierto que las migraciones internacionales están hoy en un momento relevante, pero hablamos, como mucho, del 3,5% de la población mundial. Es decir, la mayoría de las personas se quedan en el país donde nacen. Tenemos que ser muy cuidadosos con el trato de las cifras porque los datos reales no dejan espacio para la alarma o la preocupación». Así de tajante iniciaba María Jesús Herrera, Jefa de Misión de la Organización Internacional de Migraciones (OIM) en Madrid, su intervención en la mesa redonda 'Migraciones internacionales, desplazamientos internos y refugio: el reto de un mundo en movimiento'.

Tras ella, el periodista Quique Peinado (moderador de la mesa) preguntaba a Fernando Mudarra, director general de Ayuda en Acción, sobre las causas que están detrás de la movilidad humana. A lo que Mudarra respondía: «A través de nuestro trabajo en terreno vemos que no sólo los conflictos, la violencia o los desastres provocan que las personas abandonen su hogar. La pobreza, la falta de oportunidades y, sobre todo, las consecuencias del cambio climático también llevan a muchas personas a tomar la decisión de migrar».

«Tenemos que dejar de hablar de los migrantes como víctimas y tratarlos como lo que son, agentes de cambio« Lydia Cacho

Por su parte, Gabriela Sánchez, periodista y responsable de Desalambre (la sección de Derechos Humanos y Migración de eldiario.es), centraba su aportación en la responsabilidad de los medios para construir un discurso compartido que rompa con los mitos, en muchas ocasiones, infundados sobre los aspectos negativos de las migraciones. «La cobertura mediática es mejor cuando todos unimos fuerzas para hablar de un tema como, por ejemplo, la crisis de los refugiados; esa es la clave, que muchos medios rememos juntos para informar de forma responsable sobre ello».

Pablo Moral, especialista en Relaciones Internacionales y Estudios Euromediterráneos de El Orden Mundial, atacaba también las falsas creencias que contribuyen a percibir la migración como algo negativo. «Otro mito que tenemos desde Europa es que los africanos tratan de llegar masivamente. Pero no, en África Subsahariana, por ejemplo, el 75% de las migraciones se dan dentro de la región. El destino principal de los migrantes suele ser el país vecino o uno de la región y solo un porcentaje muy pequeño pretende llegar a Europa. Migrar no sale barato, quien menos tiene tiende a migrar menos y, si lo hace, se va más cerca, no se arriesga a cruzar desiertos durante meses».

Lydia Cacho, periodista, conferencista y activista mexicana, fue tajante: «tenemos que dejar de hablar de los migrantes como víctimas y tratarlos como lo que son, agentes de cambio. Hay que cambiar la narrativa, saber explicar qué sucede a las personas desde el origen al destino de su proceso migratorio. Basta de criminalizar a las personas en movimiento, hablamos de personas que buscan una vida digna y blindar las fronteras es criminalizar a los migrantes».

Antes de finalizar el debate, Fernando Mudarra apeló a la responsabilidad de los gobiernos frente al reto de la movilidad humana. «Es necesario incrementar la Ayuda Oficial al Desarrollo y que se invierta en la generación de oportunidades reales en los lugares de origen. Pero también es importante que haya coherencia de políticas, una lucha activa y comprometida contra la pobreza, la desigualdad, el cambio climático y los conflictos necesita de políticas comerciales, medioambientales, energéticas, de seguridad, transporte, laborales y, por supuesto, migratorias», concluyó Mudarra.