3.500 mujeres de riguroso luto alumbran a la Virgen de la Soledad con la luz de sus tulipas

3.500 mujeres de riguroso luto alumbran a la Virgen de la Soledad con la luz de sus tulipas

La imagen, de gran devoción en la ciudad, recorre las calles en la segunda procesión de la Cofradía de Jesús Nazareno

ALICIA PÉREZ

Es la imagen de mayor devoción en Zamora, icono de su Semana Santa, declarada de Interés Turístico Internacional y Bien de Interés Cultural (BIC). En la tarde del Sábado Santo, la Virgen de la Soledad volvía a las calles de Zamora, después de salir en la madrugada del Viernes Santo junto a otros once pasos en la procesión de la Cofradía de Jesús Nazareno, la más numerosa.

Ayer lo hacía después del proceso de restauración al que se ha sometido la talla y como única imagen de la procesión del Sábado Santo, la de la Santísima Virgen de la Soledad. Sin embargo, no desfiló en solitario. Unas 3.500 mujeres vestidas de riguroso luto, con capa negra con capucha, alumbraron su paso por las calles más céntricas de la ciudad. En el cuello, la medalla de la Cofradía y en la mano, la tulipa de cristal con la vela encendida.

La Soledad, del zamorano Ramón Álvarez, salió a las 20:00 horas a la puerta de la iglesia de San Juan, en la Plaza Mayor y en cuyo exterior se encuentra el monumento al Merlú, figura emblemática de la Semana Santa zamorana. Los primeros sones del himno nacional marcaban la salida del templo y el descenso del paso por los cargadores para que la Virgen pasara por la puerta.

La Banda de Cornetas y Tambores de la Cofradía de Jesús Nazareno, que recibió el Domingo de Ramos el premio Barandales de Honor 2017 de la Junta Pro Semana Santa de Zamora, abrió el desfile con la Salve. Le siguieron las damas de la Soledad, que arroparon a la Virgen en su luto sencillo y sobrio, ya sin el manto y la túnica de terciopelo negro bordado en oro del Viernes Santo.

La portada de la iglesia románica de San Juan de Puerta Nueva acogió el paso hasta que fueron desfilando las cofrades. Después, emprendió su trayecto La Soledad, adornada con flores, acompañada por la Banda de Música de Zamora y guiada por el paso acompasado de los cargadores que llevaron a hombros la mesa de madera.

Por todo el recorrido, cientos de zamoranos y visitantes que no quisieron perderse el paso de la Virgen, con la cabeza agachada por la muerte de su hijo y sus realistas manos entrelazadas.

De vuelta al templo, las hermanas entonaron la Salve y despidieron a La Soledad con las tulipas en alto.

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