Emotiva despedida del Nazareno y La Esperanza junto al Duero

La banda de cornetas y tambores de Jesús del Vía Crucis, durante la salida de la procesión de la Catedral de Zamora./
La banda de cornetas y tambores de Jesús del Vía Crucis, durante la salida de la procesión de la Catedral de Zamora.

2.000 cofrades de blanco y morado acompañan a las imágenes en el 75 aniversario de la procesión del Vía Crucis

ALICIA PÉREZ

La emotiva despedida de Jesús del Vía Crucis y la Virgen de la Esperanza en la margen izquierda del Duero a su paso por Zamora era uno de los momentos más esperados en el Martes Santo, día de encuentro en Zamora, de reverencia y despedida. Desde el pasado jueves el popularmente conocido como Nazareno de San Frontis aguardaba en la Catedral su vuelta al barrio que le da nombre, al otro lado del Duero. Puntual, a las 20:15 horas, arrancó la procesión de la Cofradía de Jesús del Vía Crucis en su 75 aniversario.

Los tambores y trompetas de la cofradía comenzaron a tocar y el atrio de la Seo y las calles de Zamora se llenaron de túnicas de estameña blanca y caperuces morados de 2.000 hermanos. En la mano, faroles encendidos. Tras el Barandales, que anuncia con el sonido de sus esquilas el inicio de las procesiones en Zamora, desfilaron hermanos con las catorce cruces estacionales del Vía Crucis, reformadas en 1990 de acuerdo al diseño del artista zamorano Antonio Pedrero.

El Nazareno fue el primero en salir. Obra de autor desconocido de la primera mitad del siglo XVII, abandonó la Catedral que le había acogido desde el jueves entre flores moradas y rojas. Lo hizo a hombros de los cargadores, con paso acompasado al ritmo de las marchas de la Banda de Música de Zamora. Detrás, la Virgen de la Esperanza, de Víctor de los Ríos, con su impresionante manto de terciopelo verde, bordado en oro y salpicado de estrellas. Iluminada por faroles y adornada con flores blancas, la Virgen, de gran devoción en Zamora, fue cargada a hombros siguiendo los pasos del Nazareno y acompañada por la Banda de Música Maestro Nacor Blanco, que cerraba el desfile.

Tiempo agradable después de la fría noche del lunes y mucha expectación en las calles de la ciudad en un pasillo de gente que dirigió por todo el recorrido a Jesús del Vía Crucis hasta el otro lado del río por el Puente de Piedra. Allí, en la plaza de Belén, se vivió uno de los momentos más emocionantes de la Pasión de Zamora, declarada Bien de Interés Cultural (BIC) y de Interés Turístico Internacional. Madre e hijo se fueron acercando, frente a frente, y ante cientos de miradas y de forma acompasada se hicieron la reverencia. Luego llegó la despedida, el emocionado adiós con la marcha del Nazareno hacia la iglesia de San Frontis y La Esperanza hacia el Convento de las Dueñas, de donde saldrá en la mañana del Jueves Santo para volver a la Catedral. El Nazareno reposa ya hasta el año que viene en su templo después de que la Cofradía completara anoche el rezo del Vía Crucis.

 

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