Alaejos rememora el rito de la bajada y el lavatorio con vino del Cristo de la Salud

El caldo rancio se derrama sobre la imagen del Cristo. / P. G.

Las hermandades del Cristo de la Salud y de Jesús Atado a la Columna derraman vino rancio las heridas de la figura

Patricia González
PATRICIA GONZÁLEZAlaejos

Es uno de los ritos más singulares y antiguos de todos los que se celebran durante los ocho días de Pasión en la provincia de Valladolid. Y a pesar de ser uno de los actos más desconocidos, la bajada y lavatorio del Cristo de la Salud (anónimo, siglo XVI) de Alaejos de este miércoles superó todas las expectativas de multitud de moradores de la localidad que a primera hora de la mañana se dieron cita en el emblemático templo de Santa María.

«Para nosotros este ritual es muy especial ya que además de ser único en la zona es muy del pueblo por lo que la emoción es máxima» aseguró una de las vecinas del municipio que, junto a los hermanos de las dos cofradías que participan en dar vida a este teatralización secular, cuyos orígenes se remontan a 1882, tiene como finalidad «mejorar la salud de los fieles y sanar a los enfermos».

Como cada Miércoles Santo, cuando las campanas del municipio anunciaron las diez y media de la mañana, las puertas del templo renacentista de Santa María (Bien de Interés Cultural desde hace décadas) se abrieron de par en par para que «todo el mundo pueda participar en esta tradición que a pesar de ser muy del pueblo queremos compartir con todos aquellos que vengan hasta Alaejos» aseguró el secretario de la hermandad del Santísimo Cristo de la Salud, Ángel Baraja, quien recordó que el acto es único en la zona, «por lo que seguimos manteniendo una tradición antiquísima que en sus orígenes estaba destinada a los más necesitados».

Una vez preparado el vino rancio, que los cofrades compran en la cercana localidad de Nava del Rey, los ocho vocales entrantes y salientes de la hermandad del Santísimo Cristo de la Salud descuelgan del retablo lateral, en el que se encuentra enclavado la talla homónima de la hermandad, al Cristo que protagonizará uno de los momentos más emotivos de este ritual.

Los cofrades con máximo cuidado ya que la imagen data del siglo XVI colocan al crucificado entre varios bancos situados a los pies del altar mayor. Con el mismo mimo que descuelgan la escultura, el mayordomo de la hermandad, limpia con un plumero la imagen hasta que el párroco bendice el vino. Una vez bendecido el caldo rancio, este se derrama sobre las llagas y heridas del Cristo, que son limpiadas con un pequeño paño blanco de hilo o, lo que es lo mismo, con un paño de pureza. «Este acto es muy importante para nosotros y tenemos un protocolo que seguir ya que hacemos lo mismo que se hacía en sus orígenes la diferencia es que antes los destinatarios del vino eran los pobres y ahora son todos los vecinos que quieran beber al termino del ritual el vino» explicó Baraja, que concretó que «la emoción de todos los asistentes ya seamos cofrades, hermanos o vecinos de Alaejos es máxima».

A beber

Una vez finalizado el lavatorio del Cristo de la Salud, los cofrades de Jesús Atado a la Columna hacen lo mismo con la talla principal de su hermandad. Esta escultura que es la más antigua de todas las que se exponen en los diferentes altares del municipio y que fue exhibida en la primera edición de las Edades del Hombre, según comentó el presidente de la cofradía, Elías Portillo, también fue lavada con vino rancio.

Al termino de la primera parte del ritual, los hermanos de ambas cofradías vuelven a colocar las tallas en un lugar privilegiado del templo y el vino rancio se reparte entre los asistentes que portan sus vasos o sus tarros para degustar este caldo bendecido que, según los feligreses, sana a los enfermos ayuda a mejorar la salud. Por el momento desde las hermandades descartan solicitar cualquier tipo de declaración de este ritual ya que «para nosotros con poder celebrarlo todos los años y mantener la tradición es suficiente».