La Vera Cruz celebra con una procesión los cuatro siglos del 'Atado a la Columna'

Los cofrades portan la talla, en la calle Platerías. /EL NORTE
Los cofrades portan la talla, en la calle Platerías. / EL NORTE

Los cofrades portaron a hombros la obra cumbre de Gregorio Fernández, de cuya manufactura existe documentación que data del año 1619

JAVIER BURRIEZA VALLADOLID

Una procesión histórica la celebrada este domingo en la capital. Se conmemoraban los cuatrocientos años de la realización del paso del 'Azotamiento del Señor' y, especialmente, de su imagen central de 'Jesús atado a la columna', obra cumbre de Gregorio Fernández. Salió de la penitencial de la Vera Cruz, se dirigió por las calles que durante siglos lo han visto pasar, hacia la Catedral, para la celebración de la Eucaristía presidida por el cardenal Blázquez; y regresaron a su iglesia, al fondo de la calle de Platerías. «Histórica», era la sensación en todos los participantes, los que iban en sus filas, los que lo portaban, los que contemplaban su caminar, los vallisoletanos habituales en cada acto relacionado con la Semana Santa.

En 1619 se tiene la primera noticia de esta obra, aunque era un paso conformado por más figuras, que encargó la cofradía de la Vera Cruz para empezar a desechar los realizados en materiales más efímeros y sustituirlos por aquellos, más expresivos y perdurables, tallados por entero en madera y policromados. Ya lo habían comenzado a hacer otras penitenciales, pero para esta de la Vera Cruz fue el primero. 'Jesús atado a la columna' recibe culto en su retablo de la iglesia de la Vera Cruz y cuenta con su propia hermandad titular desde el proceso de restauración llevado a cabo hace casi cien años por el arzobispo Gandásegui. El historiado, aquellos sayones que lo flagelaban, contemplados por un Pilato o juez, se conservan en el Museo Nacional de Escultura, tras los procesos desamortizadores del siglo XIX. Sin duda, la de este domingo habría sido una buena oportunidad para reconstruirlo porque estas efemérides son dignas de ser solemnizadas desde la historia y el patrimonio de Valladolid.

Fue 'Jesús atado a la columna' portado a hombros de los cofrades. Quizás nadie había contemplado a esta obra cumbre de la producción de Fernández caminar con ese paso que otorga vida a su mirada, que condensa muy bien el espíritu de la imaginería barroca procesional. No es solo una cuestión estética. Es la lentitud de la meditación a la que invitaba Teresa de Jesús, pues en palabras como las suyas se fundamentaron los maestros escultores que realizaron los pasos: «Miraros 'ha' él con unos ojos tan hermosos y piadosos, llenos de lágrimas, y olvidará sus dolores para consolar los vuestros, solo porque os vais con él a consolar y volváis la cabeza a mirarle».

Desgraciadamente, el incendio ocurrido en la Vera Cruz en 1806 impide contar con la documentación para ubicar con exactitud el encargo. Pero en 1619, los cofrades de la Vera Cruz solicitaban a Roma indulgencias y jubileo por las llagas de la espalda de Cristo flagelado. Esto demostraba que la cofradía poseía ya una imagen con esta iconografía en su penitencial y que el templo –más pequeño que el actual– era uno de los «santuarios más devotos» en esta ciudad. Incluso, en el contrato del posterior paso del Descendimiento, en junio de 1623, se hacía referencia a aquel paso del Azotamiento como modelo para su tasación.

La clave se encuentra en la imagen que salió este domingo a las calles de Valladolid, perteneciente al periodo clásico de Fernández. Destaca su estudio anatómico, su equilibrio y realismo, además del dramatismo de sus heridas, culminadas en la llaga de la espalda o en la mirada de humildad que mana de sus ojos de cristal. El éxito fue tanto que numerosas cofradías cercanas encontraron en este paso encargado y pagado por la Vera Cruz el modelo para lo que ellos querían realizar, convirtiéndose en un hito en la escultura procesional de Castilla y León.