Veinte escenas de la Semana Santa con las técnicas del Belén navideño en Valladolid

Escena del montaje belenista de la Semana Santa, en la iglesia de San Lorenzo. /RODRIGO JIMÉNEZ
Escena del montaje belenista de la Semana Santa, en la iglesia de San Lorenzo. / RODRIGO JIMÉNEZ

La Asociación Belenista Castellana recrea los principales pasajes de la Pasión con un montaje en la iglesia de San Lorenzo

Víctor Vela
VÍCTOR VELAVALLADOLID

Hay que fijarse, por ejemplo, en el paño de la Verónica, con el rostro esbozado en triste rojo. No hay que pasar por alto la escena del traslado hacia el sepulcro, la más grande de todo el montaje. Conviene detenerse en el instante final, en cómo se ha disimulado la imagen del resucitado, que se descubrirá el Sábado Santo por la tarde, cuando la Pasión esté a punto de escribir su punto final.

«Hay veinte escenas y multitud de detalles», asegura Jesús Pelayo (Valladolid, 1954), maestro belenista, responsable de la recreación de la Semana Santa que puede visitarse, hasta el 28 de abril (de 12:00 a 21:00 horas), en la iglesia de San Lorenzo. Es una Pasión con ecos de Navidad, porque el montaje es iniciativa de la Asociación Belenista Castellana, que ha querido acercar las técnicas habituales de los nacimientos navideños (con sus paisajes, sus perspectivas, la distribución de figuras) a los capítulos esenciales de la Semana Santa.

Desde la Borriquilla a la Resurrección, pasando por la oración en el huerto, el prendimiento, el ecce homo, el calvario, el descendimiento o la Piedad. Veinte escenas en una maqueta de 12 metros de largo y 2,44 metros de fondo, en una iniciativa que cumple quince años en Valladolid. «Fuimos de las primeras ciudades en acercar la tradición belenista a la Semana Santa», esgrime Ricardo Rodríguez, presidente de la asociación.

Tres escenas del montaje, en una, con Jesús Pelayo. / RODRIGO JIMÉNEZ

Antes, de forma experimental, hicieron una exposición de dioramas prestados por un colectivo de El Puerto deSanta María. Después, decidieron dar más realce al montaje y recurrir a la sabiduría de un maestro belenista como Manuel Bononato, responsable hasta el año pasado de la recreación e inspirador de los mil detalles que cuajan las escenas, dirigidas este año por Jesús Pelayo.

«Estamos especialmente orgullos del Calvario. Otros años era una escena sobria. Para esta ocasión hemos incluido unos árboles secos y una nueva iluminación que da muy buen resultado. También hay un nuevo huerto», explica Jesús, defensor de esta propuesta expositiva «que da continuidad con un hilo conductor a la Semana Santa». «En 2017 abrieron en Málaga un museo de belenes, el más grande del mundo, y ahora también recrea la Pasión, pero solo con dos escenas. Aquí en Valladolid se podrán ver veinte».

Para ilustrar esos momentos se han usado figuras específicas de la Semana Santa (la borriquilla, el prendimiento, los crucificados), obra del artesano José Luis Mayo Lebrija. «No son difíciles de encontrar, pero sí que son más caras que las figuras habituales de Navidad». También aquí se han colocado varias de esa época (pastores, vendedores, mendigos...) y se han reutilizado piezas habituales de los belenes, como fuentes o forjas.

Jesús alimenta con este montaje de la Semana Santa una afición heredada de su padre. «Recuerdo que lo acompañaba cuando iba al templete del Campo Grande, donde se ponía un Belén de tamaño natural con maniquíes que cedía Soler, la tienda de ropa que había en la esquina de Santiago con la Plaza Mayor. Es mi primer recuerdo belenista. Y hasta hoy», dice.