Mira cómo es la maqueta más grande y detallista de la procesión del Viernes Santo de Valladolid

Maqueta de la procesión general de Viernes Santo. /RAMÓN GÓMEZ
Maqueta de la procesión general de Viernes Santo. / RAMÓN GÓMEZ

La capilla de la Congregación, en la calle Alonso Pesquera, exhibe una maqueta gigante de la procesión general del Viernes Santo

Víctor Vela
VÍCTOR VELAVALLADOLID

No hace falta que las cuente. Son 1.300 figuras de cofrades (con su hábito, sus túnicas, en perfecta formación) las que componen la maqueta gigante que puede verse hasta el 21 de abril (Domingo de Resurrección) en la capilla de la Congregación, junto al Santuario, en la calle Alonso Pesquera. No es necesario contarlas, pero sí que merece la pena inspeccionarlas a fondo para descubrir que, aquellas que no tienen el rostro cubierto con capuchón, son únicas. No hay molde. No hay cara repetida (hombres y mujeres, viejos, jóvenes, con bigote, perilla o pelo largo) en las 1.300 figuras de cofrades –se ve muy claro en la banda del Santísimo Cristo Despojado– que forman parte de la maqueta más espectacular de la Semana Santa de Valladolid, una creación a escala que reproduce, hasta el mínimo detalle, la procesión de Viernes Santo.

La réplica es obra de José Antonio Otero García, vallisoletano que desde 1984 compromete buena parte de su tiempo libre con la paciencia y minuciosidad que requiere un trabajo así. «Siempre me ha gustado la Semana Santa, aunque no formo parte de ninguna cofradía. Mis hijos sí, los dos son de La Piedad, pero yo soy cofrade de acera. Prefiero ver las procesiones desde fuera, fijarme en los detalles, tomar nota, hacer fotos», explica José Antonio.

«Ahora es mucho más fácil con Internet. Tecleas el nombre de una cofradía y te aparecen mil imágenes, puedes fijarte mejor en los detalles. Pero en 1984 yo salía con mi libreta y apuntaba todo para luego poderlo reproducir a escala». La historia de su maqueta comenzó hace 35 años, cuando José Antonio visitó una exposición de la cofradía de Las Siete Palabras en Las Francesas. «Había desde enseres a maniquíes con hábitos. Y algunas maquetas, con playmobil, con cartulinas. Me llamó la atención y decidí hacerlo a mi manera», recuerda. Cada año, reproducía las tallas, los pasos y los cofrades de una hermandad. En 1987 comenzó a mostrar el resultado de su trabajo en los escaparates de 33 comercios de la capital, como Ronte (en Platerías) como Horacio García (en la calle Esgueva).

José Antonio Otero, con parte de la maqueta de la que es autor.
José Antonio Otero, con parte de la maqueta de la que es autor. / RAMÓN GÓMEZ

En 1998, cuando ya había concluido las réplicas de catorce hermandades, la Junta de Cofradías se puso en contacto con José Antonio y le invitó a exponer todas esas maquetas juntas y, un año después, el resultado se pudo ver por primera vez en la iglesia de las Concepcionistas. Desde entonces, la colección ha crecido hasta completar la procesión del Viernes Santo y el montaje se ha recorrido no solo en Valladolid (en seis ocasiones), sino también en ciudades como Plasencia, Salamanca, Astorga, Toledo, Haro o Bilbao.

Están las veinte cofradías. Todos los pasos de la procesión. Los cofrades al principio tenían sus hábitos de papel. Ahora, están elaborados con retales de las telas que se usan para los hábitos reales. «Las cofradías me suelen facilitar restos de su material. Y es importante para cuidar los detalles, porque hay colores que son imposibles de encontrar, como el verde olivo de La Oración de Huerto, como el azul cobalto de la Exaltación de la Cruz».

Si en sus manos llevan velas, es posible ver cómo las llamas se orientan en la misma dirección por el viento.Si forman parte de la banda, merece la pena fijarse en cómo las cornetas están fabricadas con hasta cinco piezas (palillos, embudos de papel dorado, alambres para las asas, papel en la gala y fleco para decorar) o cómo para tocar los bombos se usan cerillas. «Al final, todo es material reciclado», cuenta José Antonio, quien subraya cómo el visitante se suele fijar en que todos los cofrades tienen puntillas en los puños. Para el montaje, ha contado con la ayuda de su esposa Ana y su amigo Luis Pérez.

Las tallas que salen en procesión están fielmente reproducidas, fabricados los mantos con tela encolada y la piel con celulosa pintada y endurecida con látex. «Si las tocas, parecen de madera». Reconoce que la Sagrada Cena, con trece figuras, es el paso que más trabajo le ha costado. El afán por la reproducción exacta le anima a actualizar las carrozas por las nuevas del Cristo del Perdón y del Despojado. «Si una cofradía cambia emblemas o adornos, suelo incorporarlos». «El público vallisoletano es más estricto, ya que conoce de primera mano la procesión.Cuando la llevo a otras ciudades, siempre que me felicitan por la maqueta les digo: 'Si les gusta, vayan a ver la procesión. Y luego dirán: vaya fea es la maqueta», bromea.

La muestra puede visitarse hasta el 21 de abril, de 11:30 a 13:30 y de 17:30 a 20:30 horas, en la capilla de laa Congregación (calle Alonso Pesquera).