El Cristo Yacente regresa a su sede en el convento de Santa Ana de Valladolid

Traslado del Cristo Yacente en Santa Ana./Gabriel Villamil
Traslado del Cristo Yacente en Santa Ana. / Gabriel Villamil

Los fieles llenan la plaza para arropar al centener de cofrades que portaron a hombros la imagen de Gregorio Fernández

JOTA DE LA FUENTEValladolid

La Cofradía del Santo Entierro ha trasladado este sábado a hombros la talla del Cristo Yacente de Gregorio Fernández hasta el convento de San Joaquín y Santa Ana. Se trata de una procesión íntima, en la que participan apenas un centenar de cofrades, cifra más que destacada para una cofradía de las menos numerosas de la ciudad, pero que ha sido seguida por un público que llenaba la plaza de Santa y las calles aledañas.

El traslado del Cristo Yacente es sobrio, de apenas doscientos metros de recorrido, pero un año más fue arropado por todo el público que fue capaz de entrar en la plaza de Santa Ana y sus tres calles adyacentes, por las que discurre. El momento más entrañable se produjo en el interior de la clausura, en el momento de la devolución de la talla a las madres Cistercienses de San Bernardo, sin poder ser presenciado más que por los cofrades del Santo Entierro, privilegio del que pueden presumir.

El Sábado Santo aparece tímidamente en el panorama de la ciudad. Es un día que admite litúrgicamente una mayor presencia de cofrades en la calle, pudiendo resultar más vistoso y participativo. Se trata, sin duda, de una asignatura pendiente de la ciudad, su Ayuntamiento, la Junta de Cofradías y el Arzobispado. Ahora que parecen dispuestos a remodelar algunas procesiones, sería buen momento para realzar el sábado como sucede en la mayoría de las ciudades.