El Santísimo Cristo Despojado y Nuestra Señora de la Amargura desfilan por Valladolid

Pasos del Santísimo Cristo Despojado y Nuestra Señora de la Amargura en la iglesia de San Andres, momentos antes de la procesión./
Pasos del Santísimo Cristo Despojado y Nuestra Señora de la Amargura en la iglesia de San Andres, momentos antes de la procesión.

Los únicos cofrades de Valladolid que desfilan descapirotados portaron a hombros los dos pasos del autor murciano José Antonio Hernández Navarro

JOTA DE LA FUENTEVALLADOLID

El acto penitencial en el interior de la iglesia de San Andrés supuso sobre las 20:45 horas el inicio de la procesión del Santísimo Cristo Despojado, Cristo Camino del Calvario y Nuestra Señora de la Amargura, en la que los únicos cofrades de Valladolid que desfilan descapirotados portaron a hombros los dos pasos del autor murciano José Antonio Hernández Navarro, el Santísimo Cristo Despojado, cargado por 32 cofrades, y Nuestra Señora de la Amargura, cargada por otros 16 cofrades, esculpidos en los años 1993 y 2000, respectivamente. En total, 80 cofrades si consideramos los recambios, se afanaron en esta procesión en portar las dos imágenes propiedad del Despojado.

Otro de los detalles que cuidan en la cofradía originada desde la JOC, y que volvió a repetirse, es que la banda de la cofradía acompaña al Cristo Despojado, mientras que la Amargura va acompañada por la calidad musical de la banda Sinfónica de Arroyo de la Encomienda, que por la mañana había acompañado al Cristo de la Luz, en un Jueves Santo en el que el público, cofrades y músicos multiplican exponencialmente su actividad. La mejor Semana Santa, climatológicamente hablando, de las últimas décadas, da vistosidad a los desfiles y numerosa presencia de público. La temperatura altura ayuda también a que los instrumentos suenen más afinados que los días de frío, siempre y cuando la calidad del músico acompañe, claro está.

Desde San Andrés llegaron al sanatorio del Sagrado Corazón, acompañados por una representación de la cofradía hermana de Nuestra Señora de las Angustias de Ávila. Allí, como gesto solidario hacia los enfermos, cantaron la Salve, para continuar hasta el Santuario Nacional, realizando una ofrenda ante el Santísimo con un breve acto dirigido por el rector del seminario.

Una vez en la Catedral, la cofradía realizó un sencillo acto de estación de penitencia, de rodillas ante el Santísimo, en un acto eucarístico cargado de simbología y sentido en la tarde del Jueves Santo.

El recorrido de regreso hacia San Andrés sufrió variación respecto a años precedentes para evitar conflictos y coincidencias con el resto de recorridos de las procesiones del Jueves Santo, día en el que se celebran once desfiles, muchos de ellos coincidentes en horario. A su llegada a San Andrés, en su interior, cantaron 'Cantemos al Amor de los Amores' ante el Monumento al Santísimo.

 

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