La Feligresía eleva el Cristo de la Paciencia

Los feligreses de San Andrés escoltan al Cristo de la Paciencia junto a la iglesia. /
Los feligreses de San Andrés escoltan al Cristo de la Paciencia junto a la iglesia.

Los fieles de la parroquia de San Andrés realizan un emocionante vía crucis por el barrio de las Canonjías

MIGUEL ÁNGEL LÓPEZ

La Feligresía de la Parroquia de San Andrés estrenó una nueva cruz guía en el Santo Vía Crucis y la Procesión del Cristo de la Paciencia. Con una parte central de madera de pino, molduras también de madera y remates dorados en los extremos, realizados por Rafael Francisco estaire, que fue vecino del barrio. La cruz, de más de dos metros, está barnizada en color marrón oscuro y precedió en el recorrido a los dieciséis cargadores que llevaron en andas la imagen del Cristo, de autor anónimo del siglo XVI, como hará mañana en la Procesión de los Pasos delante de los feligreses de San Andrés que escoltarán al Cristo Yacente de Gregorio Fernández.

El vía crucis de San Andrés salió tarde, a las diez de la noche, con emoción contenida, silencio en los momentos clave y la solemnidad adecuada en cada pasaje. La cruz guía delante, detrás la peana del Cristo de la Paciencia y la banda de cornetas y tambores El Cirineo. Mucho antes, un público numeroso esperó la partida en la plaza de la Merced, pues la danza de los penitentes con la imagen de autor desconocido del siglo XVI ya es uno de los atractivos del Miércoles Santo y de toda la semana. Algo deslucido el año pasado por el frío, el vía crucis fue esta vez cálido en el aire y el ambiente por los cientos de personas apostados a lo largo del recorrido por las angostas calles del barrio de las Canonjías, el descenso por Daoíz hasta la plaza de Juan Guas, donde los cargadores realizaron el giro más complicado para afrontar la calle de Velarde y llegar hasta la puerta de la Claustra, la única que queda de las que en tiempos cerraron el barrio de los canónigos, donde pasan agachados con el trono del Cristo encima. El público, atento y austero como suele en estas celebraciones castellanas, aplaudió la paradas y levantadas, ejecutadas con precisión con cada una de las órdenes precisas del capataz.

Luego, superado el jardín de Fromkes y las calles del Pozuelo y del Vallejo, la Feligresía realizó la parada en la plaza de San Esteban, donde el coro Congregamini et Psalite cantó el Miserere. Fue el final del Vía Crucis Penitencial. De San Esteban partió después la Procesión, que subió a la Plaza Mayor por la calle de Valdeláguila y la plaza del Potro. Delante de la fachada del Ayuntamiento volvió a bailar la imagen, antes de emprender la marcha de nuevo por Marqués del Arco hasta la iglesia de San Andrés, donde finalizó el recorrido con la última danza de la imagen del Cristo de la Paciencia para entrar en la iglesia de espaldas.

 

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