Dineros

«Nos guste o no hay que rascarse el bolsillo, y mi experiencia personal me dice que cuando a los segovianos les presentas un proyecto serio e ilusionante, responden, sin locuras, pero responden»

DAVID MATARRANZsegovia

Después de leer la magnífica radiografía de los estrenos y novedades de las cofradías segovianas que en la edición de ayer domingo publicó este diario con la firma de Elena Rubio, me queda la satisfacción de ver como la mayor parte de ellas tienen alguna novedad que llevarse al cuerpo.

Una cruz de guía por aquí, unos faroles y unas faldillas nuevas, unos trajes para renovar por allá. Al final ese es el afán de las juntas directivas. Mejorar el cortejo de año en año, y dejar un patrimonio cofrade para las generaciones futuras. Detrás de este estreno siempre hay mucho trabajo, implicación y aunque nos han enseñado desde niños que hablar de dinero está feo, dinero para pagar esas inversiones.

Claro que siempre hay excepciones que se camuflan de austeridad y devoción, como si las cofradías que estrenan no lo fueran. A mi juicio, es la excusa de falta de trabajo para buscar los recursos necesarios para estrenar y que nuestra Semana Santa sea lo más digna posible.

Nos guste o no hay que rascarse el bolsillo, y mi experiencia personal me dice que cuando a los segovianos les presentas un proyecto serio e ilusionante, responden, sin locuras, pero responden. Con muchos pocos se puede hacer mucho si está bien administrado.

Un día un conocido me contaba que en Sevilla y Málaga sí que hay una buena Semana Santa, y no en Segovia, donde todo era muy «cutre». Mi respuesta fue hacerle ver que la comparación no es justa dadas los recursos y ayudas que allí se destinan en una cofradía. Los propios cofrades saben que la cuota es mensual, no anual como en Segovia, y encima se paga por salir en la procesión, y se hacen cuestaciones extraordinarias por tal y cual proyecto, y encima entran las hermandades cuentan con el reparto de los beneficios de los alquileres de las sillas con las que se llena el recorrido oficial, y no tienen vergüenza de vender merchandising o cobrar hasta por entrar a ver sus pasos y patrimonio fuera de Semana Santa.

Es una pena pero los dineros marcan la diferencia en casi todas las cosas. A ver si vamos a ser como la señora que presumía de tener muy buen gusto y de ir siempre primorosamente vestida y de peluquería, y sin que la faltara detalle y complemento. A lo que otra le respondía, que a ver si tenía tan buen gusto si ganara 900 euros al mes y pagara la mitad de hipoteca. Con dinero, no se arreglan los problemas, pero su solución es más sencilla.

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