La Seráfica desafía a la lluvia

Numerosas personas se concregaron en la zona para ver la procesión; en la imagen el paso del Santísimo Cristo de la Agonía./MARÍA SERNA
Numerosas personas se concregaron en la zona para ver la procesión; en la imagen el paso del Santísimo Cristo de la Agonía. / MARÍA SERNA

Pese a la amenaza de precipitaciones, la procesión del Cristo de la Agonía sí decidió salír, aunque acortó su recorrido

ROSA GARCÍA / WORDSALAMANCA

se a la amenaza de lluvia, la Seráfica Hermandad de Nazarenos del Santísimo Cristo de la Agonía decidió desafiar a las previsiones meteorológicas y mantuvo su procesión, eso sí, con un recorrido más corto del previsto, como ya ocurriera en la procesión del año pasado.

Con un ligero retraso y bajo el sonido del himno de España, salió el primero de los cuatro pasos, El Prendimiento (Damián Villar, 1948). Una salida que terminó con un fuerte aplauso de la multitud que se había congregado en los alrededores del Convento de RR.MM. Úrsulas, al igual que por todo el recorrido del desfile procesional.

Una multitud que se agolpaba en la zona desde mucho antes de la hora prevista para que se iniciase el desfile procesional, con la incertidumbre de si finalmente se celebraría, ya que previamente, la Hermandad de Nuestro Padre Jesús de la Vela decidió suspender su procesión ante las previsiones que amenazaban lluvia, no al inicio del recorrido, sino durante el mismo.

Tras El Prendimiento, Jesús Ante Pilatos (Francisco González Macías, 1948) fue el segundo de los pasos en salir del templo, acompañado del sonido de las cornetas y los posteriores aplausos de los presentes, que no se perdía ni un detalle de cada una de las imágenes.

Instantes después fue el turno de la impresionante talla del Santísimo Cristo de la Agonía (Damián Villar, 1960). Y por último, tuvo lugar la salida de La Dolorosa (Soriano Montagut, 1939). Ambas acompañadas también por el sonido de su banda de música correspondiente.

Cuatro tallas la de la Seráfica complicadas de sacar por la puerta del templo y que, por ejemplo, hacen que a la imagen de la Virgen le tengan que poner su corona una vez que está ya en la calle.

Tras cada uno de los pasos desfilaban, además de cofrades, una banda musical; así les acompañaron con su sonido la Agrupación Musical Mª Santísima de la Estrella, la Banda de Cornetas y Tambores La Salud, La Banda de Cornetas y Tambores Bendito Cristo de las 3 Caídas de Toro y la Banda de Música Felipe Espino.

Las calles Compañía, Rúa Mayor, Juan del Rey y Úrsulas fueron testigos de una solemne procesión, en la que desfilaron muchos niños. Los cofrades, con túnica, capa y guantes blancos, capitote botonadura y cíngulo morado, se mostraban satisfechos por haber podido procesionar, pese a la amenazante lluvia y a aunque, un año más, tuvieron que decidir acortar la procesión. Muchos de ellos desfilaron descalzos y otros con los zapatos negros con hebilla metálica.

En los últimos instantes de la procesión comenzaron a caer las primeras gotas de lluvia.