La Pasión de La Alberca se traslada al teatro municipal en su centenario

Al contar con un espacio más reducido, la participación tuvo que ser menor que otros años en algunas escenas./NURIA LÓPEZ
Al contar con un espacio más reducido, la participación tuvo que ser menor que otros años en algunas escenas. / NURIA LÓPEZ

El mal tiempo durante toda la jornada, en la que incluso granizó, obligó a llevar por primera vez a un lugar cerrado la obra

MARÍA JESÚS GUTIÉRREZ / WORDLA ALBERCA

Aunque el grupo Cateja Teatro ya ha llevado la representación de 'La Pasión' a lugares cerrados en los municipios de Mogarraz y Salamanca, ayer fue la primera vez que en las cuarenta ediciones que lleva representándose en La Alberca se hizo en el interior, en esta ocasión, en el teatro municipal, que este año cumple su centenario.

Pero no fue esta conmemoración lo que motivó a llevar la representación a sus tablas sino el mal tiempo que hizo el miércoles y que se preveía para el jueves, aunque en ningún momento se pensó que llegara a granizar, como pasó, lo que hizo que la decisión tomada fuese la más acertada.

Otros años, recordaba Isidro Luengo, presidente de Cateja, cuando hacía mal tiempo «se ha suspendido la representación», pero no se ha sacado del Solano Bajero; aunque en esta ocasión se pensó que era lo más acertado. Para ello hubo que adaptar la obra como también preparar el teatro para acoger la escenificación, y aunque no fue lo mismo, no se quitó ninguna escena, sólo se adaptaron a los espacios existentes; de esta forma, por ejemplo, no se pudo representar el camino al Calvario, pero sí se mantuvo el texto y las escenas.

Todos los años la representación de 'La Pasión' de La Alberca es diferente, aunque en síntesis sea lo mismo, siempre se mete algún texto nuevo, alguna escena, se da importancia a algún detalle diferente al de la edición pasada... por lo que el público no se cansa de acudir un año tras otro y de sorprenderse con la magnífica interpretación realizada. En este caso por 60 personas, ya que el espacio no permitía llegar al centenar como en algunas ediciones.

Y hablando de las diferencias de anoche, hay que resaltar tres importantes. Una de ellas, la escena del lavado de pies, a la que se quiso dar una especial relevancia. La segunda llegaría con un personaje más que con una escena, en esta ocasión con la persona de Verónica, y cómo ésta se transforma interiormente con una sólo mirada de Jesús. Con ello se quería mostrar cómo una persona con vida desordenada tras el encuentro con una persona buena cambia su vida para bien. La tercera diferencia estuvo en la escena del reparto de las ropas de Jesús, en la que los soldados se pelean y acaban echando a suertes su túnica.

Con ésta última se introdujeron elementos del Antiguo Testamento que antes no utilizaban. «Si lo hacíamos hace 40 años, cuando éramos fieles al texto», señalaba ayer Isidro Luengo, pero con el paso de los años y con la introducción de nuevas licencias algunas escenas habían dejado de representarse.

Por otro lado, hay que resaltar que aunque ayer el número de participantes fue menor, no faltaron las personas llegadas del País Vasco, Madrid o Barcelona que volvieron a participar en una escenificación en la que lo principal es que los vecinos e hijos del pueblo se integren y formen parte de 'La Pasión' y entre ellos, los niños, la cantera del futuro, que este año pasó de los 7 u 8 de otras ediciones a contar con 16. También hubo participantes de otras agrupaciones teatrales como La Lengua de Salamanca, o de otros pueblos, como Sotoserrano. Y es que, como recordaba Luengo, «se busca la unión de diferentes grupos para que 'La Pasión' se más rica».

Respecto a los papeles principales, Jesús volvió a recaer en Miguel Ángel Luengo Martín, quien hace 27 años, cuando era un niño, fue cogido por Jesús en esta representación y ayer fue él quien cogió a un pequeño que quizás siga sus pasos. Miguel Ángel Luengo Becerro volvió a hacer de Pilatos, al igual que José Barés de Caifás y Maite Hernández de Virgen María.

Cambió, por ejemplo, Magdalena, que en esta ocasión la interpretó Naira Calvo y el papel de Verónica, que lo hizo Claudia Machado. Por su parte, el presidente de Cateja, Isidro Luengo, interpretó varios papeles y fue el encargado de ir moviendo al pueblo y realizar un trabajo imprescindible aunque no se ocupara de ningún papel estelar.