La Hermandad Universitaria irradia fe y devoción con su Cristo de la Luz

El paso del Santísimo Cristo de la Luz y Nuestra Señora de la Sabiduría preside la Promesa del Silencio en el Patio de Escuelas./LAYA
El paso del Santísimo Cristo de la Luz y Nuestra Señora de la Sabiduría preside la Promesa del Silencio en el Patio de Escuelas. / LAYA

La Promesa del Silencio engrandece la multitudinaria procesión del Martes Santo

RICARDO RÁBADE / WORDSALAMANCA

El negro manto de la oscura noche comenzó a cubrir los cielos cuando el Santísimo Cristo de la Luz, una talla de Esteban de Rueda que data del siglo XVII, se asomó, portado por disciplinados cofrades ataviados con una austera y sobria túnica negra y acompañado por la coral interpretación del inmortal himno académico 'Gaudeamus igitur', por la puerta de la iglesia de Clerecía. En ese momento, las manecillas de los relojes de los miles de profundos devotos y curiosos turistas que se agolpaban en la plaza San Isidro marcaban exactamente las 21:26 horas.

Fue a partir de ese instante cuando el Crucificado, contemplado por una apiadada Virgen María, encarnada por la imagen de Nuestra Señora Madre de la Sabiduría, comenzó a procesionar sobre el asfalto imperecedero de la Salamanca monumental.

De esta forma, la Hermandad Universitaria volvió a engrandecer un año más la profunda noche del Martes Santo. Los pasajes más sublimes del cortejo religioso se escenificaron sobre el Patio de Escuelas Mayores, justo delante de la fachada plateresca del Edificio Histórico, testigo fidedigno del ocho veces centenario devenir del prestigioso Estudio salmantino.

El vicerrector de Relaciones Institucionales y Comunidad Universitaria de la Universidad Pontificia, Jacinto Núñez Regodón, acompañó en todo momento a los cofrades desde la Clerecía hasta el Edificio Histórico de las Escuelas Mayores, donde le esperaba el vicerrector de Política Académica y Participación Social de la USAL, Enrique Cabero, exteriorizándose de esta forma la estrecha comunión de las dos universidades salmantinas en torno a la solemne celebración del Martes Santo. También aguardaban en la puerta del Edificio Histórico los miembros de la Junta de Capilla de la Universidad. Nuevamente la letra del 'Gaudeamus igitur' volvió a ser interpretada por el coro en el Patio de Escuelas.

La profesora de la Facultad de Derecho, María Dolores Calvo, se encargó de pronunciar la oración universitaria, hablando en nombre de todos los universitarios salmantinos y vallisoletanos presentes. Pidió que el acto religioso no fuera solo «un gesto romántico y sentimental» y rogó a Jesucristo para que ayudara a todos los presentes. Instantes después los cofrades protagonizaban la impresionante Promesa del Silencio.

Los miembros del trío musical Christus y la Banda de Música de Piedrahíta de Ávila se encargaron del acompañamiento musical, interviniendo también el Coro de Cámara del Casino de Salamanca.

Tras la Promesa del Silencio, los cofrades prosiguieron su penitente peregrinaje por las calles Libreros, Calderón de la Barca, Benedicto XVI, Rúa Mayor, plaza del Corrillo, Juan del Rey, Prado, Prior, Monterrey, Compañía, Rúa y retorno final a la Clerecía.