Jesús hace su entrada triunfal en la plaza de Anaya en la mañana del Domingo de Ramos

El paso de La Borriquilla, de Jesús Amigo de los Niños, a su paso por la Plaza Mayor, junto al Ayuntamiento. /LAYA
El paso de La Borriquilla, de Jesús Amigo de los Niños, a su paso por la Plaza Mayor, junto al Ayuntamiento. / LAYA

Las secciones infantiles de 13 hermandades acompañaron con sus palmas a Jesús Amigo de los Niños

EVA CAÑAS / WORDSALAMANCA

El sol siempre sale el Domingo de Ramos y a las doce del mediodía brillaba sobre la piedra dorada de la ciudad, que aguardaba en ese momento a la salida del paso de Jesús en su Entrada Triunfal a Jerusalén.

Pasadas las doce y cuarto, en la Puerta de Ramos asomaba la cruz guía, donde se podía leer el mensaje que resume esta procesión:«Dejad que los niños se acerquen a mí». Y así fue, cientos de niños de las diferentes secciones infantiles de las hermandades de Semana Santa iban desfilando detrás con sus palmas, los auténticos protagonistas de la mañana. Algunos salen por primera vez un Domingo de Ramos antes incluso de saber andar, comoRodrigo Conde, que con ocho meses iba en los brazos de su padre con su hábito blanco de Amor y Paz, al igual que Alonso Fernández, de 13 meses.

Y los hay que con tan solo tres años de edad ya era su tercera procesión junto a La Borriquilla, como Erik González, en este caso con el hábito de la Seráfica Hermandad del Cristo de la Agonía.

Delante de la cruz guía, El Mariquelo junto a varios tamborileros abrían el cortejo con la melodía más charra, en este caso entonando el ‘Alabaré’. En primer tramo de la procesión iban cinco secciones infantiles de las hermandades , en concreto, del Flagelado, Seráfica, Yacente, Vía Crucis y Nazareno.

Tras ellos, el estandarte de Jesús Amigo de los Niños, con su emblema, que precedía al paso de la Palabra, cargado por 16 niños. En este caso, el acompañamiento musical corrió a cargo por la capilla musical de la Banda de Música Ciudad del Tormes. El segundo de los tramos de hermandades era el más numeroso, ya que la Hermandad de la Soledad y la de Amor y Paz llevan más de 80 niños, a los que hay que sumar también algún adulto. Junto a ellas, estuvieron representadas la Dominicana, el Huerto, Rescatado, Silencio y Vera Cruz.

La primera llamada del paso la realizó el obispo de la Diócesis de Salamanca, Carlos López

A nadie le faltaba su palmito o palma en la mano, según su edad, así como un lazo dorado en su solapa en apoyo y recuerdo de los niños que padecen cáncer.

Pasadas las doce y medio del mediodía, el estandarte del Jesús anunciaba la inminente salida del paso de la Entrada Triunfal en Jerusalén. La Agrupación Musical del Cristo Yacente comenzó a tocar cuando todavía el paso estaba en el interior de la Catedral Nueva. De forma pausada, el grupo escultórico atravesó la Puerta de Ramos, y tras sonar el Himno Nacional, la primera de las marchas fue ‘Salve, Rabbi’.

En las faldillas del paso, la hermandad quiso hacer otro guiño a los niños enfermos de cáncer, con un lazo más grande donde se podía leer uno de sus lemas:«Soy un superhéroe». Ya en al atrio de la Catedral, la imagen de Jesús montado a lomos de la Borriquilla recibió un sonoro aplauso del numeroso público allí presente.

La primera llamada del paso fue la del obispo de la Diócesis de Salamanca, Carlos López, que dirigió unas palabras a los hermanos de Carga de Jesús Amigo de los Niños, y a las órdenes del jefe de paso:«Todos por igual valiente», se levantó y comenzó su recorrido con los sones de la marcha ‘Bajo la luz de tu mirada’.

El paso de la Palabra iba cargado por 16 niños de la hermandad en el primer tramo

Y tras recorrer la calle Libreros, Compañía,Meléndez y la plaza del Corrillo, la hermandad hizo su entrada a la Plaza Mayor, donde la esperaba un gran número de personas cerca de las dos de la tarde.

Al pasar por la fachada del Ayuntamiento, donde desde hace unos días cuelgan los estandartes de las 17 cofradías y de la Junta de Semana Santa, la banda que acompañaba al paso de La Palabra tocó la ‘Salve’, al tiempo que bailaron el paso de una forma más especial.

A las dos en punto, La Borriquilla entró en la Plaza Mayor por el arco de la plaza del Corrillo a los sones de la marcha ‘Puente de Cedrón, y veinte minutos después abandonaba el ágora de regreso a su templo para enfilar hacia la calle de la Rúa.

Y sin duda, uno de los momentos más especiales de este desfile procesional se vivió en la plaza de Anaya de regreso, cuando las hermandades que participan formaron un pasillo antes de que llegara el paso. Cerca de un millar de palmas comenzaron a batirse a su llegada para evocar el momento de la entrada triunfal de Jesús en Jerusalén, pero que en esta ocasión, se repite con la misma fe en la plaza de Anaya de Salamanca.

Pasadas las tres de la tarde, ambos pasos ya se encontraron en el atrio de la Catedral antes de su regreso al templo, para hacerse un gesto uno enfrente del otro. Un colofón que marca el inicio de la Pasión, Muerte y Resurrección narrada a través de las cofradías y sus imágenes durante los próximos siete días. En esta ocasión el tiempo acompañó y pudieron realizar todo su recorrido.

 

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