Austeridad y silencio por los millones de cristianos perseguidos en todo el mundo

La procesión del Cristo de la Humildad se caracteriza por su silencio /MARÍA SERNA
La procesión del Cristo de la Humildad se caracteriza por su silencio / MARÍA SERNA

La procesión del Cristo de la Humildad recorre las calles del Barrio Antiguo, con el Patio Chico como escenario de su acto central

REDACCIÓN / WORD SALAMANCA

Las campanas de la iglesia de San Martín sonaron, antes de iniciarse la procesión, para recordar la persecución que sufren más de 240 millones de cristianos en el mundo; siete campanadas, una por cada uno de los países donde se encuentra la Custodia Franciscana de Tierra Santa.

Un repique al que precedió la meditación y oración de todos los hermanos en un acto íntimo y la posterior lectura para el público presente de una proclama por la paz.

En el momento en que se abrieron las puertas de la iglesia de San Martín, cientos de monjas de clausura de toda España se unieron en oración a la marcha penitencial. Y la Hermandad Franciscana del Santísimo Cristo de la Humildad inició su silencioso y solemne recorrido por distintas calles del barrio antiguo, acompañados exclusivamente por el sonido de dos tambores, sin música y sin flores.

Los hermanos, con sus rostros ocultos tras la túnica monacal, inspirada en el hábito original de la Orden Franciscana; en sus pies, unas sencillas sandalias de cuero marrones y colgando de su cuello, una cruz tau confeccionada por los cristianos artesanos de Tierra Santa.

La imagen del Santísimo Cristo de la Humildad (Fernando Mayoral, 2017) no fue sola en el desfile procesional, la acompañaron otros elementos, como el Cristo de la Fraternidad Franciscana, de Ricardo Flecha, o el Cristo de San Damián, de Paloma Pájaro.

Tras dejar atrás la iglesia de San Martín, recorrieron la calles Quintana, Juan del Rey, Prado, plaza de San Benito, Cañizal, Carniceros, Rabanal, Cervantes, Traviesa, Libreros, Tavira, Horno, Tentenecio, Gibraltar, hasta llegar al Patio Chico, momento en el que tuvo lugar el acto central de la procesión, con una oración y la música coral de la Schola Gregoriana Gaudete de Zamora.

Después de esta emotiva parada, la comitiva continuó con su recorrido por las calles Arcediano, plaza de los Leones, Doyagüe, plaza de Carvajal, San Vicente Ferrer, Silencio, Tostado, plaza de Anaya, Francisco Vitoria, Rúa Antigua, Compañía, Meléndez, Corrillo y Quintana para finalizar de nuevo en la iglesia de San Martín, el templo que custodia la imagen del Santísimo Cristo de la Humildad.