La Alberca vibra con una ‘Pasión’ que cuida mucho los pequeños detalles

Los niños tuvieron en la noche de ayer un gran protagonismo durante la representación de ‘La Pasión’ en La Alberca./
Los niños tuvieron en la noche de ayer un gran protagonismo durante la representación de ‘La Pasión’ en La Alberca.

MARÍA JESÚS GUTIÉRREZla alberca

En una noche en la que las temperaturas acompañaban, cientos de vecinos y visitantes que llenaron el entorno del Solano Bajero de La Alberca vibraron con la representación de La Pasión a cargo de Cateja Teatro y de un gran número de voluntarios que le acompañaron.

Aunque el guión de la obra siempre es el mismo, la puesta en escena de esta obra siempre sorprende y es que cada Semana Santa, y ya van 38 ediciones, es diferente, bien por los actores que participan o porque desde la organización se busca dar mayor o menor protagonismo a diferentes cuestiones o porque se incluye alguna novedad o bien porque se pone el énfasis en algo determinado, que en la noche de ayer fueron los detalles más pequeños.

En lo que respecta a los actores, hay que señalar que como otros años participan personas de pueblos vecinos como Sotoserrano, Mogarraz, San Martín del Castañar e incluso actores profesionales de Salamanca, en este caso, por ejemplo, Yago, de Colectivo de la Lengua que anoche interpretó a San Pedro.

Más que una representación más es «toda una fiesta del teatro, que los actores puedan venir y colaborar, aunque sea en papeles pequeños o sin texto, porque los papeles más grandes están repartidos desde hace tiempo para poder ensayarlos y éstos son interpretaciones de última hora», explicaba antes de comenzar Isidro Luengo, quien durante años a representado a Jesucristo y que el año pasado dejó el papel en manos de su hijo, Miguel Ángel Luengo Martín.

Como novedades se podría decir que en esta edición se ha potenciado mucho el protagonismo de los niños, con la primera escena, que fue la que rompió el hielo, y en la que se recuerda la entrada de Jesús en Jerusalén. Y también que este año, los actores se han fijado mucho más en los pequeños detalles, es decir, no consistía en salir a escena y soltar el texto, sino que tenían que representar al personaje también a través de los gestos de las manos, de la cara, realizar una dramatización más selectiva.

En este sentido, se podrían destacar pequeños detalles que calaron entre el público como la mirada de la Virgen hacia el hijo, la ira que siente Caifás hacia Jesús... que estuvieron muy marcadas en el rostro de cada personaje.

En esta representación de La Pasión también se puede hablar de alguna anécdota como puede ser que el personaje de Caifás fue interpretado, en esta ocasión, por un actor que lo hizo hace 25 años -José Barés-, alguien que tenía mucha ilusión por hacerlo y que ha tenido que prepararse bien para ello.

Respecto a otros personajes, recordar que Jesús fue interpretado por Miguel Ángel Luengo Martín, como el año pasado; mientras que su tío y alcalde, Miguel Ángel Luengo Becerro, interpretó a Pilatos. Y en el caso de las chicas, al haber tantas y tan pocos papeles, éstas tienen que ir rotando sus personales y en esta ocasión María fue interpretada por Maite Hernández, María Magdalena por Claudia Machado y María de Cleofás por Cristina Zurdo.

Isidro Luengo, quien durante años fuera Jesucristo, anoche actuó como centurión, un papel sencillo pero de gran importancia porque era el que llevaba el desarrollo del Calvario, de la Crucifixión. Además, como este año hubo un gran número de personas que representaban a la tropa romana y a la del Sanedrín, el centurión fue el que se encargaba de los detalles, de indicar cuándo había que subir la cruz y cuestiones de ese tipo.

Por su parte, el párroco, Alfredo Jiménez, que todos los años participa lo hizo anoche como un actor más e interpretó al ciego Bartimeo, un papel que tenía muy ensayado y preparado.

Como estaba también muy ensayado el resto de la obra, «algunos hemos ensayado en Salamanca, otros en La Alberca y después nos juntábamos y después hicimos un ensayo general la noche anterior en el lugar donde se iba a representar», explicaba antes de comenzar Isidro Luengo, quien agradecía la colaboración del Ayuntamiento a la hora de sufragar los gastos de la iluminación y sonido, puesto que todos los que actúan lo hacen de forma voluntaria y supone un «gran alivio» para Cateja Teatro. Además, recordaba que si La Pasión es hoy lo que es se debe también al apoyo que tuvo en sus inicios por otras corporaciones municipales.

 

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