Ninfa Watt abre la puerta a una Semana Santa «viva» y de «valores»

La pregonera de la Semana Santa mirobrigense, Ninfa Watt, con representantes de las cofradías./
La pregonera de la Semana Santa mirobrigense, Ninfa Watt, con representantes de las cofradías.

SILVIA G. ROJO

La teresiana Ninfa Watt fue la encargada de abrir la puerta a la Semana Santa mirobrigense con un pregón que, como bien dijo ella, «viene a anunciar algo que ya todos sabéis, pero queréis que se proclame este año con mi voz».

Profesora en facultades de comunicación, experta en cine y asidua de Ciudad Rodrigo en diversas épocas del año, reflexionó sobre la Semana Santa local y lo hizo, en primer lugar, mirando al Cristo del cartel anunciador de la cita, «con los brazos abiertos sobre la cruz y el corazón dispuesto a la acogida», algo que la sirvió para recordar que «la llamada de este pregón es para todos, sin diferencias, sin exclusiones. La Semana Santa mirobrigense es vuestra, de todos y cada uno, porque se ha trenzado con fe a lo largo de los tiempos, con trabajos e ilusiones que son también de hoy y de mañana».

Durante una parte de su relato jugó con el número siete y como sucedería en varias ocasiones, apareció sus espíritu teresiano. Habló de ese castillo con siete moradas que describe santa Teresa y «un proceso de encuentro con uno mismo hasta llegar a la morada central, donde está Dios en el hondón del alma». Casualmente, siete son las cofradías que a día de hoy integran la Junta Mayor y «representan distintos aspectos y momentos de la vida ciudadana y, al mismo tiempo, distintos pasos de la Pasión, Muerte y Resurrección». Enumeró a todas ellas: La Oración del Huerto, Jesús Nazareno, La Santa Cruz, El Silencio, Hermandad del Santísimo Cristo de la Expiación, Nuestra Señora de la Soledad, Jesús, amigo de los niños. La Borriquilla y Nuestra Señora de las Angustias. «Las conocéis bien, porque de padres a hijos pasa la tradición de trabajar hombro con hombro durante el año con sentido de pertenencia. Las siete componen, entre todas, la imagen completa de la Semana Santa en las calles de la ciudad», añadió.

Y para terminar de «jugar» con el siete «llegamos a las siete puertas, las que pueden cerrarse, pero también permanecer abiertas, como lugar de entrada y paso hacia el interior». Es verdad que esas brechas en la muralla son seis en la actualidad pero esa séptima que «marca la plenitud», según Watt, «es una puerta única y distinta en cada uno, que solo se abre desde dentro y tiene como dueña la libertad. Pero esa puerta se abre, solo si libremente se desea, para acoger el sentido profundo de la Semana Santa».

En sus palabras se refirió, igualmente, a diferentes libertades: de culto, de reunión, de ser respetados, pues «sobre esta base se asienta la difícil y comprometida tarea de forjar un presente y un futuro mejor para todos, capaz de superar las crisis con trabajos dignos, oportunidades para los jóvenes, protección para los mayores, atención para las minorías desfavorecidas, trabajando hombro con hombro por la solidaridad, la justicia, la honradez y la convivencia en paz». Y es que, «de todos esos valores habla también la Semana Santa que recorre las calles de Ciudad Rodrigo, se recoge en sus templos, se interna en los hogares y se vive en el corazón».

Remarcó la vigencia de la Semana Santa «no es un recuerdo del pasado hecho de piedra, cartón, velas y ritos», al tiempo que añadió: «Es una corriente viva que bebe del pasado y reconoce los valores recibidos de nuestros mayores; descubre su vigencia y posibilidades creativas para dar respuesta a las preguntas y necesidades del hombre y de la mujer de hoy, con sus problemas y sufrimientos, pero también con sus esperanzas y sueños».

Por último, recordó que ser cofrade supone, sobre todo, «pertenencia y espíritu, con unas exigencias en la vida, a lo largo del año».

 

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