La Piedad redime de los pecados

l paso de San Francisco de Asís, en la acequia./
l paso de San Francisco de Asís, en la acequia.

La procesión de Piedad y Reconciliación, que este año incluía la talla de San Francisco, llega hasta la parroquia del barrio del Cristo

EL NORTEPALENCIA

Pan y Guindas no vio arribar el año pasado el desfile por la lluvia, pero la apacible tarde del sábado, casi veraniega, ha permitido a los vecinos del Cristo disfrutar de la procesión de Piedad y Reconciliación, que cada año se encamina a una parroquia distinta del extrarradio de la ciudad para la celebración penitencial comunitaria centrada en el sacramento de la Reconciliación, como preparación para la Semana Santa en este caso a la de San Ignacio y Santa Inés, en el paseo del Otero, donde el obispo de Palencia, Manuel Herrero, acompañado de otros sacerdotes, oyó en confesión, en improvisados confesionarios diseminados por el templo.

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La procesión de Piedad y Reconciliación tiene un sentido religioso nada desdeñable. El fin de este acto penitencial es buscar el perdón de los pecados para iniciar la Semana Santa con pureza. Es la procesión titular de la Hermandad Franciscana de la Virgen de la Piedad, una cofradía joven nació en 2003 que ha encontrado un hueco en la semana de Pasión con este desfile, que precede a la primera gran procesión hoy, La Entrada de Jesús en Jerusalén, cuando los cofrades palentinos salen a las calles de la capital de forma multitudinaria.

La Hermandad Franciscana organiza una procesión ordenada y bien conducida con los ritmos secos del tambor y la carraca, además del tararú en los momentos principales. Conseguir este orden y silencio se debe sin duda a los normas que la hermandad traslada a los cofrades en la misma iglesia de San Agustín, en la calle Mayor, punto de partida de la procesión y sede religiosa de la Hermandad Franciscana y donde se venera su imagen titular, la Virgen de la Piedad, estrenada en el 2004. La talla está realizada en madera policromada por el taller Hermanos Martínez del municipio guadalajareño de Horche.

La Hermandad Franciscana Virgen de la Piedad pudo sacar adelante ayer la novedad que el año pasado impidió la lluvia. Y es que la procesión de Piedad y Reconciliación incluía este año un nuevo paso, una talla de San Francisco de Asís realizada en el taller barcelonés Viuda de Reixach a principios del siglo XX. San Francisco desfiló en una carroza construida según un diseño de la propia cofradía. La salida de esta imagen acompañando a la Piedad constituye un reconocimiento al patrono de la hermandad, que mantiene vivo el espíritu franciscano en la Semana Santa palentina.

Estrenada en el año 2005 en el barrio de San Juanillo, la procesión fijó su punto de partida a las 19:15 horas en la iglesia de San Agustín. Desde la Calle Mayor, el desfile se desplazó por la plaza de León, avenida Antigua Florida, avenida de Santander, Villacasares, Paseo del Otero (donde se saludó a la Sentencia en la parroquia María Estela del Ave María), Cervera, Frechilla,Astudillo(en la acequia, los cofrades que portaban las tallas sufrieron para subir la cuesta), Virgen del Brezo, Aragón, Inés Moro, Paseo del Otero (en la parroquia de San Ignacio y Santa Inés se llevó a cabo el acto de reconciliación), Villacasares, avenida de Santander, avenida Antigua Florida, Plaza de León, Calle Mayor y San Agustín, donde tuvo lugar la despedida con la Salve Popular.

 

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