La procesión del Silencio congrega en la noche palentina a cientos de personas

Escenificación de la tercera caída, en la catedral./
Escenificación de la tercera caída, en la catedral.

Los nazarenos escenifican las tres caídas con su antigua talla de Tomás de la Sierra

FERNANDO CABALLERO

La cofradías de Jesús Nazareno y Nuestra Madre la Virgen de la Amargura, fundada en 1604 y actualmente la más numerosa de todas las penitenciales palentinas, con 1.650 miembros, protagoniza la madrugada del Viernes Santo de Palencia, con la procesión del Silencia y Penitencia.

Esta procesión se creó para que desfile la impresionante talla de Jesús Nazareno de Tomás de Sierra, de 1717. Esta obra fue la titular de la penitencial hasta que en 1955 llegó otra con el mismo tema, aunque con un nuevo personaje, Simone de Cirene. Este segundo paso es obra del imaginero natural de Santoña (Cantabria) Víctor de los Ríos, fallecido en 1996.

A la cofradía de los nazarenos le gustó tanto este nuevo conjunto procesional que le convirtieron en titular, por lo que dejó de desfilar en Los Pasos. En 1996, se crea la procesión del Silencio y Penitencia que en la madrugada del Viernes Santa recorre las calles del entorno de la catedral para escenificar las tres caídas que sufrió Jesús en su camino al Calvario.

El desfile se desarrolló, como en los años anteriores con las luces de la calle apagadas, con los fieles, cientos con velas que reparte la cofradía y en un silencio sobrecogedor en todo el recorrido que se acusa en el momento de las caídas, que se producen delante del Obispado, de la puerta de San Antolín de la catedral y delante del monumento instalado en la seo palentina.

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